domingo, 3 de junio de 2012

¿Dónde está el periodismo independiente?


Hace ya bastante tiempo que la prensa opositora viene trabajando para instalar el término "periodismo independiente", como una forma de ponerse por encima de los que no piensan como ellos.

 A mí siempre me gusta joder con las preguntas y esta no es la excepción, mi duda es obvia: ¿qué es un periodista independiente? No recuerdo haber visto alguien que intente una respuesta a esa pregunta, mi sensación es que se habla de eso como si fuera algo obvio y me parece que está lejos de ser obvio.

Esto en parte surge a partir del twit de un amigo, citando a Alfredo Leuco: "El periodismo militante es incompatible, porque el periodismo busca la verdad y el militante busca convencer con su verdad". La contradicción de Leuco es que eso no es una noticia. Independientemente de uno estuviera o no de acuerdo con esa afirmación, es claro que ahí Leuco no está informando, está haciendo otra cosa: nos cuenta cómo deben ser los periodistas.
Por supuesto, Leuco está en todo su derecho de defender su punto de vista, lo que no puede es decirme que ahí él está siendo objetivo o neutral, porque lo que hace es argumentar, a favor de una visión, su visión. En definitiva, está militando.

O cuando aparecen periodistas con pancartas en el programa de Lanata: "Queremos preguntar", "Basta de agresiones a los periodistas no oficialistas", ¿eso es información o es militancia?
Insisto, me parece bárbaro que reclamen, que defiendan lo que les parece justo; lo que no se entiende es por qué ellos piensan que los demás periodistas no pueden hacer que ellos hacen.

Mi forma de ver las cosas es que (al menos hoy) no existe un periodista que no milite: toman postura casi todo el tiempo. Y, ¡ojo!, no hablo solamente de política, eso sería hasta entendible. ¡Muchos periodistas toman postura sobre todos los temas que tocan!
Incluso (y esto sí me parece grave) no es infrecuente encontrar periodistas que toman postura sobre los temas policiales. Apenas aparece una persona muerta ellos ya decidieron quién fue el homicida, no necesitan esperar pericias, juicios, alegatos, nada. Desde el primer día te clavan el veredicto, te lo repiten cada media hora en los títulos y se indignan si la justicia no llega a fallar como ellos opinaban. Eso sí que da miedito.

Sobre política, creo que es más difícil hablar de objetividad. Todos tenemos una idea de lo que queremos para nuestro país, de lo que es mejor y peor. Y personalmente creo que es iluso pensar que uno puede informar abstrayéndose de su propia perspectiva.
Por eso yo valoro a los periodistas que me dicen desde dónde hablan. Si miro 678 yo sé lo que esa gente opina y entonces lo miro de determiada manera, no la juegan de "objetivos". Lo mismo me pasa con Lanata, él me dijo que iba a defender a Clarín (minuto 4:13), entonces yo cuando miro su programa ya sé cómo interpretarlo.

No veo por qué estaría mal que un periodista tenga una opinión y la exprese, cada uno debería tener derecho a opinar lo que le parezca. En todo caso, lo que no se puede es inventar noticias falsas u ocultar las que no le convienen.

El tema es que algunos quieren que haya una sola verdad, que es la de ellos. Lo que Leuco reclama, para sí mismo y para los que piensan como él, es el monopolio de la objetividad. Independientes son los que opinan como él, los demás son militantes, están comprados, cooptados.

jueves, 31 de mayo de 2012

Periodismo para todos

Hace varias semanas me debo un comentario sobre el programa de Lanata. Desde la primera vez que lo vi me pareció bastante irrespetuoso, pero en Angola llegó al colmo.

Los insultos durante el programa comienzan siempre en su monólogo inicial, en el que no titubea de tratar de "chorro" al vicepresidente o "boludo" al viceministro de economía, entre otros insultos que me habré perdido. La pregunta que me surge es cómo puede convivir la pretensión de ubicarse como periodista independiente junto con un stand-up humorístico, ¿entre dos formas de contar algo que pasó en la semana, primará la más veraz o la más graciosa?

En fin, el colmo de la falta de respeto llegó durante el viaje de varios funcionarios a Angola, en la que Lanata maltrató seriamente al canciller Timerman. Lo increpó, lo interrumpió, acaparó la conferencia de prensa sin dejar participar a los demás periodistas... y de nuevo me surgen preguntas: ¿dónde están los que se quejaban por las preguntas de la embajadora argentina en Gran Bretaña al canciller británico? Por favor miren ambos videos y díganme quiénes son los que insultan, los que faltan el respeto, los que interrumpen, los que no respetan las formas.

Qué se yo, uno puede opinar distinto, estar en desacuerdo, incluso investigar y denunciar, pero todo eso se puede hacer sin faltarle el respeto, y con más razón cuando uno es de esos que se llenan la boca hablando de la defensa de las instituciones. ¿O acaso el Poder Ejecutivo no es una institución consagrada por la Constitución Nacional? ¿O será que sólo defendemos las instituciones que opinan igual que nosotros?




jueves, 3 de mayo de 2012

Ya no sorprende

Es triste pero ya no sorprende la defensa del maleducado canciller británico por parte de todo el cipayaje argentino. A los que reamente se comieron el caramelito de que la embajadora Argentina había hecho una pregunta desubicada, los invito a buscar  en Internet el video del momento.
Si lo hacen van a entender por qué TN no lo puede mostrar: en el video queda clarísimo quién hace una pregunta adecuada y pertinente y quién es el que interrumpe permanentemente, no deja hablar al otro y contesta de muy mal modo.

Decía que es triste pero ya no sorprende. Es que ahora defienden al canciller del usurpador de las Malvinas, como antes defendieron los intereses de una empresa española que vació YPF, lo mismo había pasado con otra empresa española que vació Aerolíneas. También consideran que es impertinente que la Argentina revise un avión lleno de armas no declaradas proveniente de USA. O protestan porque la Argentina  pone condiciones al comercio internacional, porque tenemos miedo de que algiuen se ofenda y no nos quiera comprar más.

Si bien, insisto, no sorprende, eso no quiere decir que tenga una explicación clara, sigo sin entenderlo. La explicación que más se repite es "no son las formas". Sinceramente me parece irrisoria. ¿De qué formas hablamos? Si Repsol y Marsans incumplieron todas sus obligaciones de inversión, ¿qué sería actuar de acuerdo a las formas? ¿Pedirles por favor que cumplan con el contrato que firmaron?
¿Y con respecto al avión estadounidense? ¿Cuáles serían las formas adecuadas para manejar esa situación? ¿Les pedimos permiso para revisar su avión? ¿Si aparece un avión Argentino en USA le pedirán permiso para revisarlo? ¿Les pedimos por favor que no contrabandeen armas?
Si quieren entender bien lo de las formas, los remito nuevamente a las formas del canciller británico, ahí van a ver las formas de uno y otro.

Entonces sigo sin encontrar una explicación. ¿Es que consideran que la única posición viable de la Argentina en el concierto internacional es la de agachar la cabeza y dejarse someter por las relaciones carnales? ¿Es que los Argentinos hacemos todo mal? ¿Es que odian tanto a este gobierno que prefieren ponerse del lado de los extranjeros? ¿Qué intereses hay detrás de esa defensa incondicional de las potencias extranjeras?


martes, 1 de mayo de 2012

Montesquieu sobre la crispación

Leyendo a Montesquieu encuentro una idea que aplica a los últimos años de la Argentina:
Si hay tranquilidad absoluta en un estado, con toda seguridad sabemos que no hay libertad, porque no hay diálogo, ni discusión, ni legítima tensión política. Es la paz de la dictadura.

domingo, 18 de marzo de 2012

¿Quién cobra los subsidios?

Hace poco discutía con un amigo sobre las ideas de Adrian Rogers, que pueden resumirse en el siguiente párrafo:
You cannot legislate the poor into freedom by legislating the industrious out of it. You don't multiply wealth by dividing it. Government cannot give anything to anybody that it doesn't first take from somebody else. Whenever somebody receives something without working for it, somebody else has to work for it without receiving. The worst thing that can happen to a nation is for half of the people to get the idea they don't have to work because somebody else will work for them, and the other half to get the idea that it does no good to work because they don't get to enjoy the fruits of their labor.
Es un lugar común de la clase media derechosa (que no se reconoce como tal, pero eso es tema para otro post) el criticar las herramientas de distribución, como por ejemplo los planes sociales. Los motivos de la crítica son variados, hay acusaciones de clientelismo con el político de turno o bien de que fomentan la vagancia. Incluso habrán escuchado a más de uno decir que "los pobres tienen hijos para cobrar la asignación".

El tema da para largo y no quiero aburrir, simplemente traer a colación una nota de chequeado.com, que calcula cuánto recibe en subsidios cada habitante del país, discriminado por región; y muestra algo que ya varios intuíamos: no son "los pobres" los que reciben la mayor cantidad de subsidios. Muy por el contrario, el distrinto más subsidiado es la Ciudad de Buenos Aires.
Vamos, es fácil darse cuenta, un boleto de colectivo en Córdoba o Santa Fé vale el doble que en Buenos Aires; también  pasa con los servicios, con el combustible, etc. Y los porteños seguimos disfrutando del transporte ferroviario, que le negamos al resto del país por deficitario... mientras que los porteños siguen funcionando, subsidiados por supuesto por el resto del país. Según la nota, cada porteño recibe más de $2000 en subsidios; cada santafecino $40.

Es que así somos. Se critica los subsidios pero también protestamos cuando nos los quitan, porque hay que pagar más caro el gas.


Y por supuesto, el Ing. Macri opina que los subsidios de los trenes y subtes bonaerences los debe pagar La Nación, con los impuestos de Jujuy o Chubut. Es porque los usan los habitantes del conurbano. La otra trampa, es mirar cómo se reparte el subsidio en función del domicilio de la persona que viaja en el tren. Como si los pasajeron no fueran trabajadores que se llevan a cabo su actividad en algún lugar de la capital, en empresas que pagan Ingresos Brutos en Capital y que no se coparticipan. Seguramente todas esas personas que llegan en el Roca a las 8:37 vienen a Buenos Aires de aburridos que están, o porque les gusta el calor humano del Furgón.

Detrás de todo está la idea del señor Rogers. Si sos pobre es por tu culpa. No tuvo nada que ver las oportunidades que tuviste, sos pobre porque fuiste vago, porque no quisiste estudiar, en el mejor de los casos porque no te da la cabeza. Y a los que nos va bien es porque somos más inteligentes o más trabajadores que vos.
Por ejemplo, por eso el Ing. Macri tiene mucha plata, porque la consiguió con mucho trabajo y nunca por negocios turbios que tuviera su padre con el Estado. Y si un pibe de 16 años pasa toda la noche empujando un carrito juntando cartones, lo hace porque es vago y no quiere trabajar; darle una beca para que pueda cambiar su actividad por ir a la escuela es desperdiciar los fondos públicos.

Eso me recuerda a la gente que empuja para subir al colectivo, pero una vez arriba quiere que nadie más suba; "está lleno" gritan. En la economía pasa lo mismo, "yo ya pude ir a la Universidad y las cuentas me dan que mis hijos van a poder ir"... ¿por qué tomar acciones para que puedan ir otros? Dejemos todo como está.
Y todavía se ofenden si algún loquito les dice que "dan asco".

lunes, 5 de marzo de 2012

¿Quién lo dijo?

Muchos tal vez hayan visto la entrevista. A los que aún no la leyeron, los invito a tratar de adivinar a quién pertenecen estas palabras:

"La política se hace con hombres e ideas y ahora no los hay, ahora Argentina no los tiene. No hay tampoco movimientos de opinión sistemáticos contra este gobierno, todos viven bajo el temor del qué dirán, de que les dejen hacer, en definitiva. Todo es miedo y temor, y vivimos permanentemente bajo ese miedo. Y cuando una sociedad vive bajo el miedo no puede esperar que esté en un actitud de coraje para enfrentar un gobierno que de por sí no tiene reparos y no se detiene ante nada. Un gobierno arbitrario, con espíritu totalitario, y que no se detiene ante nada y ante nadie, que ha perdido la vergüenza y etcétera, etcétera, etcétera. Este es el panorama de la Argentina de hoy y de seguir, que todo parece que seguirá igual, permanecerá en el futuro inmediato. No hay solución en el corto plazo."

miércoles, 22 de febrero de 2012

La hipocresía no conoce límites

Algo así como 50 personas murieron esta mañana en una tragedia que probablemente tenga poco de accidental y mucho de negligencia. Por supuesto, no nos sorprende la desinversión de la concesionaria TBA que pone en juego las vidas de sus pasajeros por ganar un mango más. Tampoco nos sorprende que los controles del estado sean deficientes en esa área como en tantas otras. Y finalmente, no sorprende la hipocresía de los miserables que quieren convertir a esto en un hecho político, se pide la renuncia de Schiavi, más atrás se busca atacar al gobierno nacional.

Por más que duela, no sorprende que a nadie le importan los muertos, sólo importa la jugada política que se pueda hacer a partir de ahí. La culpabilidad depende del color de la camiseta, de la ideología, del partido político del/los supuestos responsables.

No sorprende porque no es la primera vez que pasa. En 2004, ante la tragedia de Cromagnón, el macrismo encontró su oportunidad para ir contra Ibarra. La justicia absolvió a Ibarra, pero la legislatura porteña decidió destituirlo, abriéndole la puerta a Macri para ser Jefe de Gobierno sin tener que enfrentarse con quien le había ganado las elecciones en 2003.
Los mismos que pidieron hasta cansarse por la cabeza de Ibarra son los que le quitan importancia a las repetidas muertes por derrumbes en los últimos años. ¿Quién decide cuáles muertes son importantes?

No sorprende porque es figurita repetida. Se horrorizan por la contaminación de las mineras pero defienden el glifosato. También se horrorizan por el oro que sale de esas minas y se va para afuera, pero defienden la posibilidad ilimitada de comprar dólares, la extrangerización de la tierra y hasta el derecho de los ingleses sobre malvinas. Y por supuesto defienden a las concesionarias, Iberia era mejor que Aerolíneas, las AFJP serán siempre mejores que la jubilación estatal. También defenderán a Repsol y a Shell. O si hay un corte de luz siempre será culpa del estado y nunca de Edesur.
Es un patrón que se repite, en medio del accidente pocos mencionan a TBA: la culpa nunca es del empresario. Es que en nuestra lógica (aún) neoliberal, la empresa tiene derecho a hacer su mejor negocio. Y si su mejor negocio es desinvertir (siempre lo es), entonces está bien que lo haga, es su derecho.
En esa lógica, si algo anda mal siempre es culpa del estado, la empresa privada no puede perderse de ganar plata sólo para que vos no te mueras, su única obligación es la de maximizar sus ganancias.

No se trata de limpiar las culpas del aparato estatal de control; sería necio negar su ineficiencia (y no deberíamos necesitar a que haya muertos para darnos cuenta). Pero al mismo tiempo me parece importante desarticular el discurso neoliberal antiestado, que nos pone a merced de las grandes empresas al otorgarle todos los derechos y ninguna responsabilidad.

Seguramente, el gobierno deberá revisar su accionar en este área y varias otras. Entre otras acciones es fundamental revisar las concesiones de ferrocarriles (y por qué no directamente rescindirlas). También la justicia deberá investigar a los responsables por parte del estado y por parte de la concesionaria TBA.

Pero no nos dejemos engañar, la culpabilidad de estos incidentes no termina ahí, está embebida en la cultura argentina que (aún hoy, insisto) no deja de ser neoliberal.
La raíz de este tipo de problemas no está en la corrupción ni en la ineficiencia, es cultural. Los mismos que hoy se horrorizan por la falta de control son los que ponen el grito en el cielo cada vez que el estado interviene o pone reglas. Mientras que los argentinos sigamos defendiendo y endiosando el rol de los grandes empresarios privados en nuestra economía, garantizándoles su famosa "seguridad jurídica" y aceptando sus ganancias obscenas, entendiendo que el derecho a la propiedad y a la libre empresa están por encima de cualquier otro, entonces siempre vamos a estar a merced de accidentes, de cortes de luz, de la falta de azúcar, leche o combustible el fin de semana largo.
No va a cambiar porque pongan de chivo expiatorio a un secretario ineficiente. La única forma de cambiarlo es que nos convenzamos de que los servicios básicos como la salud, la educación, el transporte o la información son derechos de todos y no pueden estar manejados en función de las ganancias de unos pocos.