El caso Chocobar/Kukoc le dio una nueva oportunidad al gobierno para reforzar la doctrina Bullrich, apoyando incondicionalmente la acción del policía. No es un hecho aislado: el gobierno, con Bullrich y Avruj entre otros como caras visibles, hace tiempo que hace visible esta posición al punto de ascender al gendarme Echazú, vinculado a la desaparición de Santiago Maldonado, o de justificar el accionar de las "fuerzas del orden" durante la discusión de la Reforma Previsional. Y muchos otros.
Si sos de los que piensan que la inseguridad es un problema que hay que eliminar como sea, que los derechos humanos tienen que ser para los ciudadanos de bien y no para los delincuentes y que el garantismo convirtió este país en un viva la pepa en el que todos hacen lo que se les canta, desde pintar una pared o cortar una calle hasta "matarte por un celular"... si pensás todo eso me gustaría contarte una anécdota.
Es una historia casi personal, no me pasó a mí pero sí a una persona muy cercana. La historia ocurre en un barrio humilde del segundo cordón del conurbano bonaerense. Le robaron la cartera a una chica y esta persona, que se dirigía a comprar pan, a pocas cuadras de su casa, fue interceptada por una turba iracunda y golpeada brutalmente. "Esa es la chorra" gritaba la víctima del robo. No importó que no tenía la cartera en su poder, no importó que la ropa no coincidiera ("se fue a cambiar"). No importó que fuera una chica del barrio. La historia continúa en la comisaría, entre la acusación de robo que requirió de pagar abogados para no terminar con antecedentes y la acusación cruzada por lesiones, que no prosperó porque ningún vecino quiso salir de testigo de la golpiza a un inocente.
A lo mejor te parece un hecho aislado. La gente, en su bronca se confundió. Ante tantos robos, uno está muy nervioso. Pero, justamente, el punto es; ¿quién puede garantizar en caliente que la persona que atrapamos es "el delincuente"?
En este caso, se va mucho más allá. Directamente el policía determina la pena de muerte del delincuente, sin mediar juez, ni juicio, ni defensa, nada. En la Argentina, como en la mayor parte del mundo "civilizado" no existe la pena de muerte. En la Argentina, como en la mayor parte del mundo civilizado rige la presunción de inocencia.
Entonces yo te pregunto, ¿de verdad le tenés tanta confianza a la policía como para impulsar que cualquier oficial pueda, mientras corre detrás de un tipo con un chumbo en la mano que esa persona, determinar con certeza que (a) esa persona es efectivamente el delincuente que busca y (b) aplicarle la pena de muerte por más que eso esté vedado por la Constitución. ¿Estás seguro de que nunca vos ni tus seres queridos van a estar del otro lado del gatillo?
Sí, ya sé, la justicia es lenta. Es ineficiente e ineficaz. En muchos casos es arbitraria e injusta. Pero, a pesar de los muchos problemas, tiene un detalle a favor: el juez no resuelve en caliente, bajo la emoción violenta de una persecución o un tiroteo, con la víctima desangrándose o sus allegados y curiosos pidiendo un culpable (muchas veces, uno cualquiera) y un castigo ejemplar. La justicia, administrada a los tiros, en caliente, bajo presión, es una ruleta rusa. Ojalá podamos no jugar a eso, otra vez.
lunes, 12 de febrero de 2018
domingo, 3 de septiembre de 2017
Repudiemos todo tipo de violencia
Seamos claros: el quilombo que se armó el domingo al final de la marcha sólo beneficia a los que pretenden que una sociedad callada, sumisa. La sociedad del "no te metas".
Desde antes que comenzara este gobierno, desde hace unos cuantos años, convivimos con un proceso persistente y cada vez menos sutil por parte de diferentes grupos de poder, políticos, culturales y fundamentalmente económicos, que tiene por objetivo, nada más ni nada menos que instaurar en el sentido común colectivo la necesidad de orden.
Según esa interpretación, una buena parte de los problemas de la Argentina surgen porque este país es "un viva la pepa". Se comienza criticando los modos: "cualquiera te corta una calle", "rompen todo y nosotros tenemos que pagar los arreglos con nuestros impuestos" y "negociemos con los chicos en las aulas".
Pero más temprano que tarde encontramos que hay una visión de fondo que imponer, que implica acabar con cualquier asistencia social, porque "quieren vivir de la teta del estado". Y por ese camino llegamos a que es necesario reducir los costos laborales, tanto para los privados como para el Estado (achicar el gasto, reducir el empleo público, aumentar edad jubilatoria, etc).
Cualquiera que conozca un poquito de la historia Argentina (entre muchos otros países), sabe que ese tipo de reformas no se puede hacer si la sociedad está activa. El episodio más reciente fue en 2001, cuando a los piquetes se sumó la clase media reclamando por sus ahorros, el gobierno duró 20 días.
Ojo, esto no debe interpretarse como que yo piense o desee que este gobierno termine como aquél (spoiler alert: no va a pasar). Lo que sí va a pasar es que para poner en práctica las reformas que se vienen necesitan contener la protesta social. Van a haber muchos que van a perder sus derechos y el poder económico necesita manternerlos a raya. Por eso vienen construyendo ese discurso del "orden".
Este discurso es el que viene a justificar la represión. Tiene muchas aristas, algunas tristemente célebres, macartistas, de asignarles motes descalificatorios a todos los que son perjudicados por las medidas del gobierno: los despedidos son ñoquis; los docentes son vagos; los que cortan calles son vagos y desde hace un tiempo directamente terroristas. Todo dirigiente social o sindical que se oponga a una medida de gobierno es marcado como corrupto sin necesidad de mecanismo probatorio alguno. Y si ponés en duda estas calificaciones es porque tenés lavado el cerebro o porque estás cuidando una quintita para seguir viviendo de la teta del Estado y no tener que agarrar la pala.
Para poder aplicar sus reformas, el poder económico necesita dos cosas. Primero, una mayoría que agache la cabeza. Segundo, un relato que permita amortiguar las potenciales consecuencias de reprimir lo más brutalmente posible a los que no lo hagan.
Entonces, tenemos que ser más inteligentes. No les demos letra, no les demos excusas, porque ganas no les faltan. Evitemos cualquier tipo de desmanes, hagamos la protesta más pacífica que podamos. Repudiemos los excesos, porque sólo sirven justificar el endurecimiento de la represión que se viene.
Ojo, yo sé que los incidentes son impulsados por las propias fuerzas de seguridad. También sé que es muy hipócrita intentar poner en la misma balanza a la desaparición de una persona con una vidriera rota o una pintada en el Cabildo. Pero tenemos que ser cuidadosos de no entrar en ese juego, porque en ese juego sólo se puede salir perdiendo.
Desde antes que comenzara este gobierno, desde hace unos cuantos años, convivimos con un proceso persistente y cada vez menos sutil por parte de diferentes grupos de poder, políticos, culturales y fundamentalmente económicos, que tiene por objetivo, nada más ni nada menos que instaurar en el sentido común colectivo la necesidad de orden.
Según esa interpretación, una buena parte de los problemas de la Argentina surgen porque este país es "un viva la pepa". Se comienza criticando los modos: "cualquiera te corta una calle", "rompen todo y nosotros tenemos que pagar los arreglos con nuestros impuestos" y "negociemos con los chicos en las aulas".
Pero más temprano que tarde encontramos que hay una visión de fondo que imponer, que implica acabar con cualquier asistencia social, porque "quieren vivir de la teta del estado". Y por ese camino llegamos a que es necesario reducir los costos laborales, tanto para los privados como para el Estado (achicar el gasto, reducir el empleo público, aumentar edad jubilatoria, etc).
Cualquiera que conozca un poquito de la historia Argentina (entre muchos otros países), sabe que ese tipo de reformas no se puede hacer si la sociedad está activa. El episodio más reciente fue en 2001, cuando a los piquetes se sumó la clase media reclamando por sus ahorros, el gobierno duró 20 días.
Ojo, esto no debe interpretarse como que yo piense o desee que este gobierno termine como aquél (spoiler alert: no va a pasar). Lo que sí va a pasar es que para poner en práctica las reformas que se vienen necesitan contener la protesta social. Van a haber muchos que van a perder sus derechos y el poder económico necesita manternerlos a raya. Por eso vienen construyendo ese discurso del "orden".
Este discurso es el que viene a justificar la represión. Tiene muchas aristas, algunas tristemente célebres, macartistas, de asignarles motes descalificatorios a todos los que son perjudicados por las medidas del gobierno: los despedidos son ñoquis; los docentes son vagos; los que cortan calles son vagos y desde hace un tiempo directamente terroristas. Todo dirigiente social o sindical que se oponga a una medida de gobierno es marcado como corrupto sin necesidad de mecanismo probatorio alguno. Y si ponés en duda estas calificaciones es porque tenés lavado el cerebro o porque estás cuidando una quintita para seguir viviendo de la teta del Estado y no tener que agarrar la pala.
Para poder aplicar sus reformas, el poder económico necesita dos cosas. Primero, una mayoría que agache la cabeza. Segundo, un relato que permita amortiguar las potenciales consecuencias de reprimir lo más brutalmente posible a los que no lo hagan.
Entonces, tenemos que ser más inteligentes. No les demos letra, no les demos excusas, porque ganas no les faltan. Evitemos cualquier tipo de desmanes, hagamos la protesta más pacífica que podamos. Repudiemos los excesos, porque sólo sirven justificar el endurecimiento de la represión que se viene.
Ojo, yo sé que los incidentes son impulsados por las propias fuerzas de seguridad. También sé que es muy hipócrita intentar poner en la misma balanza a la desaparición de una persona con una vidriera rota o una pintada en el Cabildo. Pero tenemos que ser cuidadosos de no entrar en ese juego, porque en ese juego sólo se puede salir perdiendo.
lunes, 10 de abril de 2017
Doblepensar
Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente.Así sintetiza Emmanuel Goldstein una de las armas más poderosas del Gran Hermano en la novela 1984 de George Orwell. Si llegaste hasta acá sin leerla, hacelo. Me vas a odiar llegando al final, pero no dejes de hacerlo.
El doblepensar es necesario para ser oficialista hoy. Es la única forma de pedirle a los docentes que protesten con los chicos en las aulas y luego rociarles gas pimienta en la cara cuando intentan una forma de protesta que no suspende clases ni corta calles.
El doblepensar es necesario para suponer que todos los que están en contra del gobierno son delincuentes, vagos, planeros. Necesito doblepensar para que no me moleste sostener que el 48.7% de la Argentina votó en contra de este modelo aún cuando el otro candidato no convencía a más de uno. Necesito doblepensar para no hacer cuentas de cuántos de los que votaron a favor hoy votarían en contra. Para no pensar cuántos de los que votaron a Macri eran docentes y hoy se dan cuenta de su error.
Hay que doblepensar para suponer que los cientos de miles de personas en los paros y movilizaciones sólo son sindicalistas, desestabilizadores o mercenarios pagos y no poner en la cuenta que tal vez los docentes que perdieron 10% de poder adquisitivo el año pasado y se enfrentan a una nueva pérdida este año tengan algún motivo para protestar.
Hay que doblepensar para no darse cuenta que ese panorama se repite para la mayoría de los asalariados... para los que aún tienen trabajo.
Hay que doblepensar para hablar de diálogo y al mismo tiempo festejar la violencia. También para justificarla hablando de cumplir las leyes sin mosquearse porque el presidente se niega a llamar a la paritaria docente como la ley lo obliga. Y mucho más para hacerse el otario cuando hay un fallo de la justicia diciendo exactamente eso y el presidente anuncia abiertamente que no lo va a cumplir.
Hay que doblepensar para seguir diciendo que este gobierno es dialoguista al mismo tiempo que se festeja lo inflexible que es la gobernadora con los docentes.
Hay que estar muy distraido para no ver que la inflexibilidad de la gobernadora, la brutalidad policial y todo el cúmulo de agresiones no buscan sólo desgastar la protesta docente, sino aleccionar al resto de los sindicatos. Para todos, el mensaje es claro: "así les va a ir a los que no se queden en el molde".
Hay que retorcerse en el doblepensamiento para llamar corrupto al sindicalista que propone un plan de lucha, y no al que permite que sus afiliados pierdan poder adquisitivo, sean despedidos o trabajen en condiciones de semiesclavitud.
O para creerles a los medios que difunden todas esas paradojas disparatadas.
Pero el peor karma del doblepensamiento, es creerte, vos que sos de clase media, que este modelo antipobres te va a beneficiar a vos, pensar que esta vez no va a ser como en los '90, suponer que esta vez la crisis no se va a llevar puesta a la clase media.
sábado, 25 de marzo de 2017
La constitución y la libertad de tránsito
Cada vez que hay una marcha, un paro, un corte, un piquete muchos de los medios más vistos y escuchados se brotan de opiniones críticas a esas manifestaciones, provinientes tanto de los profesionales que trabajan en esos medios, como de invitados o incluso voces del público en general.
Las críticas vienen por muchos lados, que no quieren trabajar, o que son extranjeros y deberían volverse a su país, que es un "reclamo político" y por qué no alguna agresión ad hominem a alguno de los organizadores, entre otras. Cada una de esas afirmaciones da para escribir un libro; yo colgué pensando en el reclamo por la "libertad de tránsito".
El sentido común parece ser que las marchas coartan el derecho constitucional a la libertad de circulación, y claro, si vos cortás Corrientes a las 9AM yo no puedo ir a trabajar, o al menos voy a llegar tarde. Pero si bien ya estamos bastante familiarizados con las lecturas engañabobos de nuestra Constitución que pretenden que el Estado sólo se ocupe de garantizar la propiedad privada y se hacen los distraídos con los derechos para los más débiles, esta moda de apelar a la "libertad de tránsito" como justificativo para acallar cualquier tipo de protesta lleva la habitual lectura creativa de la Constitución a un nuevo plano.
Las críticas vienen por muchos lados, que no quieren trabajar, o que son extranjeros y deberían volverse a su país, que es un "reclamo político" y por qué no alguna agresión ad hominem a alguno de los organizadores, entre otras. Cada una de esas afirmaciones da para escribir un libro; yo colgué pensando en el reclamo por la "libertad de tránsito".
El sentido común parece ser que las marchas coartan el derecho constitucional a la libertad de circulación, y claro, si vos cortás Corrientes a las 9AM yo no puedo ir a trabajar, o al menos voy a llegar tarde. Pero si bien ya estamos bastante familiarizados con las lecturas engañabobos de nuestra Constitución que pretenden que el Estado sólo se ocupe de garantizar la propiedad privada y se hacen los distraídos con los derechos para los más débiles, esta moda de apelar a la "libertad de tránsito" como justificativo para acallar cualquier tipo de protesta lleva la habitual lectura creativa de la Constitución a un nuevo plano.
Paremos la pelota un segundo, ¿qué dice la la Constitución al respecto? Acá transcribo el artículo 14:
Artículo 14.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.
Pero... ¿eso quiere decir que no se puede manifestar en la calle? ¿Será que a los constituyentes de 1853 les preocupaba llegar tarde al microcentro?
Si profundizamos un poquito, encontramos el origen de este tipo de declaraciones de derechos en la revolución francesa, más precisamente en la Constitución de 1791, que garantiza el derecho a todo hombre de ir, de quedarse, de partir:
La Constitution garantit pareillement, comme droits naturels et civils:
La liberté à tout homme d'aller, de rester, de partir, sans pouvoir être arrêté, ni détenu, que selon les formes déterminées par la Constitution;
Es difícil suponer que los constituyentes franceses se estuvieran refiriendo puntualmente a los carriles de la Avenida Callao, en un tiempo en que la misma aún no existía, San Martín no había peleado contra los españoles en Callao y faltaba todavía casi un Siglo para la invención del automóvil.
En realidad, el derecho se refiere a la eliminación de las fronteras entre las provincias, cualquiera puede circular por la Nación y fijar su residencia donde le plazca y viene a cerrar una época anterior en la cual un siervo que nacía en un territorio feudal no era libre de irse del lugar donde nació. Entonces el artículo lo que viene a garantizar es que si querés tomarte el palo e irte a vivir al Bolsón tenés derecho y (mal que les pese a más de uno de mis vecinos de la CABA) que cualquier Matancero o Santiagueño tiene derecho a caminar por Recoleta si le place.
Y sí, no está bueno llegar tarde al laburo, ni es divertido que se agregue aún más quilombo al ya tortuoso tránsito de nuestra bendita ciudad, pero cortar el Puente Pueyrredón no restringe ningún derecho constitucional y no restringe tu libertad de tránsito más que los padres que dejan el auto estacionado en doble fila todas las tardes cuando van a buscar a sus nenes al colegio.
De recuerdo les dejo también el 14bis, para tener presentes un par más de los derechos que nuestra constitución garantiza:
Artículo 14 bis.- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.
domingo, 25 de septiembre de 2016
El periodismo objetivo y sus críticas a Macri
Me tomé 25 minutos para escuchar la entrevista que Nelson Castro le hizo a Axel Kiciloff la semana pasada. No creo que sea algo revelador, ambos dicen las cosas que uno espera que digan, sin embargo, creo que hay algo que pasa en la entrevista, que puede pasar desapercibido y que para mí es fundamental.
En esos 25 minutos Castro varias veces explica el lugar desde donde habla, o bueno, el lugar donde él intenta ponerse. Por un lado manifiesta ser crítico con el nuevo gobierno, como lo fue con el anterior (siempre según él, claro). Por otro plantea que algunas decisiones (según él "errores") del gobierno anterior, son obvios, que todos los expertos del tema coinciden en lo aberrante de ciertas políticas, por ejemplo la restricción a la compra de dólares "para ahorro" (*), qué él gusta de llamar "el cepo".
Lo que quiero hacer notar es que la parcialidad de Nelson Castro, no pasa por ser "macrista". Seguramente simpatiza más con este gobierno que con el anterior y obviamente la forma de abordar en su programa los éxitos y fracasos de cada uno serán distintos.
Pero eso es temporal, es poco más que una coincidencia, si me permiten la simplificación. Hoy los intereses de Nelson Castro (o mejor dicho, del poder del cuál él es sólo un vocero), coinciden con los de nuestros gobernantes, con Macri a la cabeza.
Más temprano que tarde, cuando las consecuencias de este plan económico sean aún más palpables y cuando se agote el cuento de la "pesada herencia", les van a soltar la mano, les van a echar la culpa del desastre, van a decir que fueron ineptos, que fueron corruptos, que hicieron las cosas a prueba y error, que había peleas internas. Los van a prender fuego como prendieron fuego a otros presidentes y ministros que les fueron funcionales en su momento.
Por eso los Nelson Castro de nuestro país se pueden permitir "pegarle" a Macri. Lo que no se puede es discutir el modelo económico. El modelo económico es perfecto.
Según esa visión, la devaluación era inevitable, los subsidios eran insostenibles. Entonces el plan económico es obviamente correcto y todos los expertos, en su infinita objetividad coinciden que el liberalismo es la única política racional y lógica: es lo que hacen todos los países serios. Y si a nosotros no nos da resultado, si no nos llueven las inversiones es (por ahora) por culpa de la pesada herencia, por los sindicalistas que hacen paro, por los que cortan rutas, por los maestros que faltan a clase que se piden licencia, por el miedo que vuelva Cristina en 2019.
(*) ¿Por qué comillas en "para ahorro"? Lo dejo para otro post.
En esos 25 minutos Castro varias veces explica el lugar desde donde habla, o bueno, el lugar donde él intenta ponerse. Por un lado manifiesta ser crítico con el nuevo gobierno, como lo fue con el anterior (siempre según él, claro). Por otro plantea que algunas decisiones (según él "errores") del gobierno anterior, son obvios, que todos los expertos del tema coinciden en lo aberrante de ciertas políticas, por ejemplo la restricción a la compra de dólares "para ahorro" (*), qué él gusta de llamar "el cepo".
Lo que quiero hacer notar es que la parcialidad de Nelson Castro, no pasa por ser "macrista". Seguramente simpatiza más con este gobierno que con el anterior y obviamente la forma de abordar en su programa los éxitos y fracasos de cada uno serán distintos.
Pero eso es temporal, es poco más que una coincidencia, si me permiten la simplificación. Hoy los intereses de Nelson Castro (o mejor dicho, del poder del cuál él es sólo un vocero), coinciden con los de nuestros gobernantes, con Macri a la cabeza.
Más temprano que tarde, cuando las consecuencias de este plan económico sean aún más palpables y cuando se agote el cuento de la "pesada herencia", les van a soltar la mano, les van a echar la culpa del desastre, van a decir que fueron ineptos, que fueron corruptos, que hicieron las cosas a prueba y error, que había peleas internas. Los van a prender fuego como prendieron fuego a otros presidentes y ministros que les fueron funcionales en su momento.
Por eso los Nelson Castro de nuestro país se pueden permitir "pegarle" a Macri. Lo que no se puede es discutir el modelo económico. El modelo económico es perfecto.
Según esa visión, la devaluación era inevitable, los subsidios eran insostenibles. Entonces el plan económico es obviamente correcto y todos los expertos, en su infinita objetividad coinciden que el liberalismo es la única política racional y lógica: es lo que hacen todos los países serios. Y si a nosotros no nos da resultado, si no nos llueven las inversiones es (por ahora) por culpa de la pesada herencia, por los sindicalistas que hacen paro, por los que cortan rutas, por los maestros que faltan a clase que se piden licencia, por el miedo que vuelva Cristina en 2019.
(*) ¿Por qué comillas en "para ahorro"? Lo dejo para otro post.
sábado, 11 de junio de 2016
Algunas frases sobre la actualidad
Si te aburrís en el medio... no cierres la ventana, en todo caso saltá al final.
- La economía toda está en un parate. Pero la economía informal está peor, se derrumbó. Y arrastra al sector más vulnerable, al de menores ingresos.
- el plan Procrear se frenó totalmente, y ese era el que sostenía a la mano de obra menos calificada
- Acindar tuvo un derrumbe de ventas del acero que usan en las grandes obras y sostenía su facturación con el redondo de pequeño diámetro que va a las casas del Procrear. Hoy no vende nada. Y creen que recién se recuperarán en el segundo trimestre de 2017.
- Lo que uno ve es que falta un agenda política activa del Gobierno. Ellos no quieren atender al sector informal, cuando la informalidad abarca el 35% de la economía.
- las pymes llevan 6 meses eliminando horas extra, suspendiendo personal
- no hay plata en el bolsillo del laburante y los sectores medios,
- En el municipio tenemos un 50 o 60% más de pedidos de comida y de trabajo
- Hoy los sueldos suben a un 32%, pero la inflación los supera largamente.
- El sufrimiento social generado por las medidas adoptadas (y que han generado un millón de pobres más), darían como resultado volver a toparnos con los mismos problemas de estancamiento, tipo de cambio e inflación que teníamos a finales del 2015. Pero eso sí, con mayor endeudamiento
- Todo el mundo daba por descontado sobre quién iba a recaer (el ajuste): la historia reciente y la antigua nos muestran que los ajustes siempre han perjudicado a los más débiles
- Los ajustes de tarifas respondieron a la lógica PRO de lohago-veoquépasa-sihayquilomboretrocedo
- si las cifras que trascienden son verdaderas, todavía estamos en la mitad del camino de los aumentos.
- el pago a los jubilados termina siendo cuestionado porque no respeta la orden de la Corte de pagar las sentencias completas, el gasto del Estado se sigue expandiendo y la recesión ya está instalada
- Macri habría aumentado el déficit en casi tres puntos
- ¿Y si subimos Ganancias del 35 al 40 por un año?
- los intereses en dólares favorecen como nunca la bicicleta
- No es probable que lluevan inversiones extranjeras en los próximos meses. Y si sucede, será una llovizna especulativa
miércoles, 13 de abril de 2016
500 pesos
Esta reflexión surge luego de haber escuchado la versión hoy de que se pagaban $500 para ir a acompañar a Cristina a los tribunales de Comodoro Py... lo que es bastante habitual.
Aclaremos: lo habitual no es que se pague a alguien por ir a una manifestación, sino que se intente desprestigiar este tipo de manifestaciones. Cualquiera que haya ido alguna vez sabe que la gente (al menos en una amplia mayoría) va por su propia voluntad. Se ven familias con nenes, jóvenes cantando, gente agradecida... se nota que están ahí porque quieren. Si no te convence, recomiendo que en alguna oportunidad te acerques y lo veas por vos mismo, no te quedes con la versión de la tele.
Es que en realidad da risa. ¡500 pesos!
Yo ni loco voy hasta Comodoro Py por esa suma ridícula, estoy seguro que estos tipos cobran mucho más. Hacé la cuenta, más de uno que estaba ahí cobra $966 de AUH (por cada hijo). Si vivían en capital les daban tal vez otros $500 en subsidios a la luz, otro tanto al gas, $400 en descuentos en viajes en transporte público. Las más corruptas fueron las amas de casa que se jubilaron sin hacer aportes y recibían $4600 por mes, una locura.
Y la lista no termina ahí, porque la mayoría recibió favores que son más difíciles de cuantificar monetariamente. A algunos directamente les construyeron una universidad cerca de su casa, o en su provincia. Se habla incluso de cinco millones de personas que consiguieron lugares de trabajo, obviamente corruptos. A los que ya tenían trabajo los sobornaron con paritarias o con ayudas para comprar en 12 cuotas lavarropas, heladeras, televisores, colchones. Y podría seguir.
No soy yo de los que creen que el gobierno anterior haya sido perfecto y hasta me parece peligroso cuando parece que se valoran las personas por encima de las propuestas, las ideas o las políticas de gobierno. Sólo digo que sería muy tonto venderse por 500 pesos a un político, siendo que votar al político equivocado puede hacer que pierdas mucha más plata en apenas unos meses.
Por eso, yo creo que esa gente va por su voluntad, porque ven a una persona que puso en práctica políticas que las favorecieron. No creo que sea necesario comprarlos, de la misma manera que cuando vemos que los medios hegemónicos, los grandes agroexportadores, los fondos buitres y los representantes de la timba financiera internacional apoyan a Cambiemos tampoco pienso que estén comprados, solamente defienden al presidente que implementa las mejores políticas para ellos.
Aclaremos: lo habitual no es que se pague a alguien por ir a una manifestación, sino que se intente desprestigiar este tipo de manifestaciones. Cualquiera que haya ido alguna vez sabe que la gente (al menos en una amplia mayoría) va por su propia voluntad. Se ven familias con nenes, jóvenes cantando, gente agradecida... se nota que están ahí porque quieren. Si no te convence, recomiendo que en alguna oportunidad te acerques y lo veas por vos mismo, no te quedes con la versión de la tele.
Es que en realidad da risa. ¡500 pesos!
Yo ni loco voy hasta Comodoro Py por esa suma ridícula, estoy seguro que estos tipos cobran mucho más. Hacé la cuenta, más de uno que estaba ahí cobra $966 de AUH (por cada hijo). Si vivían en capital les daban tal vez otros $500 en subsidios a la luz, otro tanto al gas, $400 en descuentos en viajes en transporte público. Las más corruptas fueron las amas de casa que se jubilaron sin hacer aportes y recibían $4600 por mes, una locura.
Y la lista no termina ahí, porque la mayoría recibió favores que son más difíciles de cuantificar monetariamente. A algunos directamente les construyeron una universidad cerca de su casa, o en su provincia. Se habla incluso de cinco millones de personas que consiguieron lugares de trabajo, obviamente corruptos. A los que ya tenían trabajo los sobornaron con paritarias o con ayudas para comprar en 12 cuotas lavarropas, heladeras, televisores, colchones. Y podría seguir.
No soy yo de los que creen que el gobierno anterior haya sido perfecto y hasta me parece peligroso cuando parece que se valoran las personas por encima de las propuestas, las ideas o las políticas de gobierno. Sólo digo que sería muy tonto venderse por 500 pesos a un político, siendo que votar al político equivocado puede hacer que pierdas mucha más plata en apenas unos meses.
Por eso, yo creo que esa gente va por su voluntad, porque ven a una persona que puso en práctica políticas que las favorecieron. No creo que sea necesario comprarlos, de la misma manera que cuando vemos que los medios hegemónicos, los grandes agroexportadores, los fondos buitres y los representantes de la timba financiera internacional apoyan a Cambiemos tampoco pienso que estén comprados, solamente defienden al presidente que implementa las mejores políticas para ellos.
jueves, 17 de marzo de 2016
Lo grave no es pagarle a los buitres
Nos quedamos discutiendo si había que pagarles a los buitres o no. Si la negociación fue inteligente o no. Si hubiera sido mejor arreglar antes. Si Prat Gay negoció mal. Si Kiciloff negoció peor.
Nada de eso importa.
¿En serio no importa? Son 15.000 millones de dólares.
Bueno, sí. Es un montón de guita. Son 375 dólares por cada Argentino. Pero si nos quedamos en eso nos estamos perdiendo el problema mayor.
Lo realmente importante, mejor dicho, lo realmente grave es que lo estamos haciendo para "reintegrarnos al mundo", lo que quiere decir que estamos pagando para poder volver a endeudarnos.
No sería tan grave sólo tomar deuda para pagar. No es eso lo que estamos haciendo, estamos tomando deuda para poder pagar para poder tomar más deuda. Somos así los argentinos, queremos endeudarnos. Elegimos a un gobierno que propone la deuda como estrategia, y si te parece que esto lo digo yo porque estoy tratando de generar el miedo, entonces te remito a las palabras del jefe de gabinete Marcos Peña: "la deuda no se paga, la deuda se administra". No es el primero que lo dice.
¿Qué quiere decir "administrar la deuda"?
Quiere decir refinanciarla permanentemente: cuando la nueva deuda llegue a su vencimiento, tomaremos nueva deuda. Incluso probablemente cuando haya que pagar los intereses de la deuda lo haremos tomando nueva deuda, como hacen todos los países "normales". Así se hizo hasta el 2001, hasta que la deuda fue el 140% de nuestro PBI, hasta que fue para todo el mundo obvio que ya no íbamos a poder pagar, hasta que tuvimos 8000 puntos de riesgo país, hasta que nuestros bonos valían 18 o 20 dólares por cada papel de 100 porque nadie creía que se pudieran cobrar. Hasta que en los últimos días de 2001 aceptamos que no podíamos seguir pagando y entramos en default.
No es una casualidad ese recorrido, ni puede atribuirse sólo a la inoperancia o corrupción de los que lo ejecutaron. Es una estrategia meditada, la estrategia de nuestro actual gobierno es buscar el crecimiento a través de la deuda. Y lamentablemente muchos argentinos parecen estar de acuerdo.
Hay dos engaños alrededor de la deuda que quisiera hacer notar.
El primero es compararlo con la deuda que uno mismo podría tomar para comprar una casa o un auto. Por supuesto estamos de acuerdo que ninguna economía (familiar ni nacional) puede ser sana si uno necesita endeudarse para pagar gastos corrientes. Es decir, vos podés pagar tu tele en 12 cuotas, pero si necesitás pagar la leche en cuotas, es porque estás al horno. Pero aún si te endeudás para comprar un auto o una casa, ese endeudamiento que te permite acceder a esos bienes sólo tiene sentido con una condición sine qua non.
¿Adivinás cuál?
Es fácil: que tus proyecciones futuras te hacen pensar que vas a poder cancelar esa deuda, que vas a poder pagar la cuota. Podés comprar el auto a 7 años, podés comprar la casa a 30 años, pero vos asumís que lo vas a poder pagar. Si no, no te comprás el auto... o estás siendo irresponsable. Nadie piensa en "administrar" su hipoteca, el que tiene una hipoteca quiere pagarla.
¿Y por qué querés pagarla? Porque te cobran intereses y nadie en su sano juicio quiere vivir pagando intereses.
Para ponerlo en números, la argentina pagó en 2015 9.781 millones de dólares en concepto de "Servicios de la Deuda", lo que representa un 7.5% del presupuesto nacional, menos del 2% del PBI. Como comparación, en 2001 el Servicio de la Deuda Pública eran 11.245 millones de dólares, lo que representaba 51.232.366.227 el 21% (sic) del presupuesto de la Nación de ese año, aproximadamente el 4% del PBI.
Si querés otro número para comparar, te digo que esos números superan cómodamente la recaudación por ganancias a la cuarta categoría (unos 128.000 millones de pesos u 8400 millones de dólares). Así que en lugar de pensar que tus descuentos de ganancias se van para mantener vagos o planes o jubilados que no aportaron, bien podrías pensar que se van para pagar intereses por deudas que contrajimos y vaya uno a saber para qué se usó esa plata.
En resumen, endeudarse no es algo bueno, puede ser una necesidad, pero no un objetivo. "Volver a los mercados internacionales" no es un objetivo, a lo sumo es un medio para lograr otra cosa. Si querés tomar deuda me deberías decir para qué la querés y cómo la pensás pagar.
El otro engaño (sí, ¿te acordás que dije dos engaños?) es pensar que la gente que nos "presta" plata nos "hace un favor".
Primero hay que definir "prestar" y "favor". Varias veces en mi vida me pasó que algún amigo o un familiar me prestó plata para llegar a comprarme el auto, o la casa. Otras veces me tocó a mí ayudar. Si ustedes pasaron por una situación similar tal vez (ojalá) hayan notado (y si no se los cuento yo ahora), es bastante distinto a los préstamos que se le hacen a la Argentina. Cuando a mí alguien me hizo un favor, no me cobró intereses, mucho menos punitorios. Tampoco me impuso condiciones de derogar leyes ni de que le comprara a sus empresas.
Lo que digo puede parecer inocente, pero sirve para diferenciar bien algo: que el FMI te preste plata no es una ayuda. Los capitales financieros no ayudan a nadie, hacen negocios. Uffff... ¡bravo nene, descubriste la pólvora!
Claro que es obvio para cualquiera que haya dejado de creer en los reyes magos. Sin embargo en la retórica que se usa en los medios de comunicación parece que no fuera así, que el capital financiero fuera nuestra abuelita que nos presta sus ahorros para que podamos tener nuestro primer auto y lo hace de onda sin esperar nada a cambio.
De hecho, el capital necesita alguien a quien prestarle tanto como vos podrías necesitar que te presten, simplemente porque si no encuentra a quién prestar no podría cumplir su objetivo que es generar ganancias. Si los buitres no hubieran encontraro una Argentina fundida no podrían haber comprado bonos defaulteados a $18 por cada papel de 100 y no podrían tener 1600% de ganancia. Aún fondos financieros menos violentos, no podrían generar ganancias si no encuentran a alguien necesitado de eso.
Simplemente eso, es un negocio. Y por cada dólar que entra en la Argentina en forma de préstamo, seguro que sale más de uno para pagarlo, que si no generaste ingresos propios para pagarlos, entonces vas a necesitar un nuevo préstamo, que alimenta la bola de nieve porque también por cada dólar que te prestan vos terminás debiendo más de uno.
Y no solo pagamos intereses, en cada colocación de deuda, en cada canje, incluso en cada pago de intereses intervienen los bancos internacionales y otros intermediarios, cada uno se queda con una comisión. Más gente que hace negocios, más gente que le conviene que estemos endeudados, que vive de eso.
Sin ir más lejos, el actual presidente del Banco Central está procesado por el Megacanje de 2001, que aumentó la deuda argentina en un 25/30% de un saque y que generó comisiones gigantescas para un montón de estas almas nobles que se desviven por ayudarnos.
Y por si esto fuera poco, somos tan giles que además de propiciar sus negocios aceptamos que nos pongan condiciones. Esas condiciones que por ejemplo piden que abramos nuestros mercados, que propiciemos sus inversiones. Condiciones que permiten que ellos se lleven todos los dólares que quieran de nuestro país... y que hacen que nos endeudemos aún más.
¿Quién lo dijo? ¿Algún peronista? ¿Un zurdito? No, es John Quincy Adams, 6to presidente de los Estados Unidos.
Nada de eso importa.
¿En serio no importa? Son 15.000 millones de dólares.
Bueno, sí. Es un montón de guita. Son 375 dólares por cada Argentino. Pero si nos quedamos en eso nos estamos perdiendo el problema mayor.
Lo realmente importante, mejor dicho, lo realmente grave es que lo estamos haciendo para "reintegrarnos al mundo", lo que quiere decir que estamos pagando para poder volver a endeudarnos.
No sería tan grave sólo tomar deuda para pagar. No es eso lo que estamos haciendo, estamos tomando deuda para poder pagar para poder tomar más deuda. Somos así los argentinos, queremos endeudarnos. Elegimos a un gobierno que propone la deuda como estrategia, y si te parece que esto lo digo yo porque estoy tratando de generar el miedo, entonces te remito a las palabras del jefe de gabinete Marcos Peña: "la deuda no se paga, la deuda se administra". No es el primero que lo dice.
¿Qué quiere decir "administrar la deuda"?
Quiere decir refinanciarla permanentemente: cuando la nueva deuda llegue a su vencimiento, tomaremos nueva deuda. Incluso probablemente cuando haya que pagar los intereses de la deuda lo haremos tomando nueva deuda, como hacen todos los países "normales". Así se hizo hasta el 2001, hasta que la deuda fue el 140% de nuestro PBI, hasta que fue para todo el mundo obvio que ya no íbamos a poder pagar, hasta que tuvimos 8000 puntos de riesgo país, hasta que nuestros bonos valían 18 o 20 dólares por cada papel de 100 porque nadie creía que se pudieran cobrar. Hasta que en los últimos días de 2001 aceptamos que no podíamos seguir pagando y entramos en default.
No es una casualidad ese recorrido, ni puede atribuirse sólo a la inoperancia o corrupción de los que lo ejecutaron. Es una estrategia meditada, la estrategia de nuestro actual gobierno es buscar el crecimiento a través de la deuda. Y lamentablemente muchos argentinos parecen estar de acuerdo.
Hay dos engaños alrededor de la deuda que quisiera hacer notar.
El primero es compararlo con la deuda que uno mismo podría tomar para comprar una casa o un auto. Por supuesto estamos de acuerdo que ninguna economía (familiar ni nacional) puede ser sana si uno necesita endeudarse para pagar gastos corrientes. Es decir, vos podés pagar tu tele en 12 cuotas, pero si necesitás pagar la leche en cuotas, es porque estás al horno. Pero aún si te endeudás para comprar un auto o una casa, ese endeudamiento que te permite acceder a esos bienes sólo tiene sentido con una condición sine qua non.
¿Adivinás cuál?
Es fácil: que tus proyecciones futuras te hacen pensar que vas a poder cancelar esa deuda, que vas a poder pagar la cuota. Podés comprar el auto a 7 años, podés comprar la casa a 30 años, pero vos asumís que lo vas a poder pagar. Si no, no te comprás el auto... o estás siendo irresponsable. Nadie piensa en "administrar" su hipoteca, el que tiene una hipoteca quiere pagarla.
¿Y por qué querés pagarla? Porque te cobran intereses y nadie en su sano juicio quiere vivir pagando intereses.
Para ponerlo en números, la argentina pagó en 2015 9.781 millones de dólares en concepto de "Servicios de la Deuda", lo que representa un 7.5% del presupuesto nacional, menos del 2% del PBI. Como comparación, en 2001 el Servicio de la Deuda Pública eran 11.245 millones de dólares, lo que representaba 51.232.366.227 el 21% (sic) del presupuesto de la Nación de ese año, aproximadamente el 4% del PBI.
Si querés otro número para comparar, te digo que esos números superan cómodamente la recaudación por ganancias a la cuarta categoría (unos 128.000 millones de pesos u 8400 millones de dólares). Así que en lugar de pensar que tus descuentos de ganancias se van para mantener vagos o planes o jubilados que no aportaron, bien podrías pensar que se van para pagar intereses por deudas que contrajimos y vaya uno a saber para qué se usó esa plata.
En resumen, endeudarse no es algo bueno, puede ser una necesidad, pero no un objetivo. "Volver a los mercados internacionales" no es un objetivo, a lo sumo es un medio para lograr otra cosa. Si querés tomar deuda me deberías decir para qué la querés y cómo la pensás pagar.
El otro engaño (sí, ¿te acordás que dije dos engaños?) es pensar que la gente que nos "presta" plata nos "hace un favor".
Primero hay que definir "prestar" y "favor". Varias veces en mi vida me pasó que algún amigo o un familiar me prestó plata para llegar a comprarme el auto, o la casa. Otras veces me tocó a mí ayudar. Si ustedes pasaron por una situación similar tal vez (ojalá) hayan notado (y si no se los cuento yo ahora), es bastante distinto a los préstamos que se le hacen a la Argentina. Cuando a mí alguien me hizo un favor, no me cobró intereses, mucho menos punitorios. Tampoco me impuso condiciones de derogar leyes ni de que le comprara a sus empresas.
Lo que digo puede parecer inocente, pero sirve para diferenciar bien algo: que el FMI te preste plata no es una ayuda. Los capitales financieros no ayudan a nadie, hacen negocios. Uffff... ¡bravo nene, descubriste la pólvora!
Claro que es obvio para cualquiera que haya dejado de creer en los reyes magos. Sin embargo en la retórica que se usa en los medios de comunicación parece que no fuera así, que el capital financiero fuera nuestra abuelita que nos presta sus ahorros para que podamos tener nuestro primer auto y lo hace de onda sin esperar nada a cambio.
De hecho, el capital necesita alguien a quien prestarle tanto como vos podrías necesitar que te presten, simplemente porque si no encuentra a quién prestar no podría cumplir su objetivo que es generar ganancias. Si los buitres no hubieran encontraro una Argentina fundida no podrían haber comprado bonos defaulteados a $18 por cada papel de 100 y no podrían tener 1600% de ganancia. Aún fondos financieros menos violentos, no podrían generar ganancias si no encuentran a alguien necesitado de eso.
Simplemente eso, es un negocio. Y por cada dólar que entra en la Argentina en forma de préstamo, seguro que sale más de uno para pagarlo, que si no generaste ingresos propios para pagarlos, entonces vas a necesitar un nuevo préstamo, que alimenta la bola de nieve porque también por cada dólar que te prestan vos terminás debiendo más de uno.
Y no solo pagamos intereses, en cada colocación de deuda, en cada canje, incluso en cada pago de intereses intervienen los bancos internacionales y otros intermediarios, cada uno se queda con una comisión. Más gente que hace negocios, más gente que le conviene que estemos endeudados, que vive de eso.
Sin ir más lejos, el actual presidente del Banco Central está procesado por el Megacanje de 2001, que aumentó la deuda argentina en un 25/30% de un saque y que generó comisiones gigantescas para un montón de estas almas nobles que se desviven por ayudarnos.
Y por si esto fuera poco, somos tan giles que además de propiciar sus negocios aceptamos que nos pongan condiciones. Esas condiciones que por ejemplo piden que abramos nuestros mercados, que propiciemos sus inversiones. Condiciones que permiten que ellos se lleven todos los dólares que quieran de nuestro país... y que hacen que nos endeudemos aún más.
"Hay dos formas de conquistar y esclavizar una nación. Una es la espada. La otra es la Deuda"
¿Quién lo dijo? ¿Algún peronista? ¿Un zurdito? No, es John Quincy Adams, 6to presidente de los Estados Unidos.
domingo, 10 de enero de 2016
Tres perejiles
Soy consumidor compulsivo de los canales de noticias, en particular de los que tienen una visión distinta a la mía (que hoy por hoy parecen ser todos, pero eso es para otro momento). En los últimos 13 o 14 días hay una única noticia que ocupa el 90% de su tiempo... si no el 100%. Hablamos obviamente de la persecución de tres perejiles.
Pará, pará, pará, ¿vos me estás diciendo que Martín Lanatta y sus dos complices, no son los narcos más peligrosos y con más recursos de sudamérica?
Más vale que son perejiles. Son la "mano de obra", los "autores materiales" del triple crimen. Obvio que son delincuentes y peligrosos, pero los verdaderos narcos, los autores intelectuales, los que pueden hacer que se abran las puertas de la carcel, esos están fugados desde hace rato. El jefe de estos tres tipos (Pérez Corradi) está prófugo desde hace 5 años y eso no sale por televisión. Y cualquiera puede imaginar que hay gente más arriba de él.
Que no se entienda mal: Lanatta es un delincuente y debería pudrirse en la cárcel (en lugar de dar entrevistas para canales de televisión), lo que yo no creo es que atrapar a estos tres tipos sea una batalla crucial en la lucha contra el narcotráfico. Por ejemplo, produjo bastante menos revuelo cuando hace algunos años se atrapó en Pilar al narco más buscado del mundo.
¿A dónde va todo esto? A que mientras todos los medios de comunicación del país no parecen interesarse por nada más que por la telenovela de la fuga, discutiendo si atraparon a uno o a tres, quién les dio el dato falso, si la camioneta estaba bien o mal ploteada, si los liberó el macrismo en pago por los favores en campaña o si los liberó el kirchnerismo para liquidarlos, si Ritondo y Aníbal Fernández se van a hacer una rinoscopía... mientras hablamos de todo esto, en el país pasó de todo y nosotros mirando la novela.
Mientras tanto, se despidieron más de 15.000 personas, acusándolos de ñoquis o de militantes pero admitiendo que no había "tiempo para evaluar cada caso". A los que protestaron se los calló a balazos de goma, fueran estatales o privados y los que tuvieron más suerte sólo fueron ninguneados por los medios de comunicación (¿ya te dije que ahora todos los canales de noticias son oficialistas?). A los que todavía tienen trabajo el ministro de finanzas los amenazó con perderlo si no bajaban las pretensiones salariales y en la provincia de Buenos Aires la gobernadora fue más práctica suspendiendo directamente las paritarias por decreto.
Es que el estado debe achicarse para reducir el déficit y no puede pagar tantos sueldos ahora que no cobra más retenciones, y que bajó los impuestos a los autos de alta gama (lo que curiosamente hizo subir los precios de los autos de gama media y baja). Por eso también se explica que se estiró un poquito el plazo para eliminar el impuesto a las ganancias, si bien nadie duda que se cumplirá esa promesa electoral.
Para redondear la cuestión, lejos de eliminar el déficit, la Argentina se endeuda por 5000 millones de dólares y abre la puerta para un endeudamiento por 16500 millones más, mientras se discute el presupuesto bonaerense que prevé un endeudamiento por 106.153 millones de pesos.
Y ya que estamos el Indec decide que por un año no se van a publicar cifras de inflación (curioso concepto de la "emergencia"), aunque las mediciones privadas superan el 4% para diciembre y estiman hasta un 6% para enero. Claro que ahora esas encuestadoras privadas no las promocionan más ni Pato Bulrich desde el congreso (es lógico, estuvo bastante ocupada estos días), ni los grandes medios de comunicación y sus repetidoras... me pregunto por qué.
Pará, pará, pará, ¿vos me estás diciendo que Martín Lanatta y sus dos complices, no son los narcos más peligrosos y con más recursos de sudamérica?
Más vale que son perejiles. Son la "mano de obra", los "autores materiales" del triple crimen. Obvio que son delincuentes y peligrosos, pero los verdaderos narcos, los autores intelectuales, los que pueden hacer que se abran las puertas de la carcel, esos están fugados desde hace rato. El jefe de estos tres tipos (Pérez Corradi) está prófugo desde hace 5 años y eso no sale por televisión. Y cualquiera puede imaginar que hay gente más arriba de él.
Que no se entienda mal: Lanatta es un delincuente y debería pudrirse en la cárcel (en lugar de dar entrevistas para canales de televisión), lo que yo no creo es que atrapar a estos tres tipos sea una batalla crucial en la lucha contra el narcotráfico. Por ejemplo, produjo bastante menos revuelo cuando hace algunos años se atrapó en Pilar al narco más buscado del mundo.
¿A dónde va todo esto? A que mientras todos los medios de comunicación del país no parecen interesarse por nada más que por la telenovela de la fuga, discutiendo si atraparon a uno o a tres, quién les dio el dato falso, si la camioneta estaba bien o mal ploteada, si los liberó el macrismo en pago por los favores en campaña o si los liberó el kirchnerismo para liquidarlos, si Ritondo y Aníbal Fernández se van a hacer una rinoscopía... mientras hablamos de todo esto, en el país pasó de todo y nosotros mirando la novela.
Mientras tanto, se despidieron más de 15.000 personas, acusándolos de ñoquis o de militantes pero admitiendo que no había "tiempo para evaluar cada caso". A los que protestaron se los calló a balazos de goma, fueran estatales o privados y los que tuvieron más suerte sólo fueron ninguneados por los medios de comunicación (¿ya te dije que ahora todos los canales de noticias son oficialistas?). A los que todavía tienen trabajo el ministro de finanzas los amenazó con perderlo si no bajaban las pretensiones salariales y en la provincia de Buenos Aires la gobernadora fue más práctica suspendiendo directamente las paritarias por decreto.
Es que el estado debe achicarse para reducir el déficit y no puede pagar tantos sueldos ahora que no cobra más retenciones, y que bajó los impuestos a los autos de alta gama (lo que curiosamente hizo subir los precios de los autos de gama media y baja). Por eso también se explica que se estiró un poquito el plazo para eliminar el impuesto a las ganancias, si bien nadie duda que se cumplirá esa promesa electoral.
Para redondear la cuestión, lejos de eliminar el déficit, la Argentina se endeuda por 5000 millones de dólares y abre la puerta para un endeudamiento por 16500 millones más, mientras se discute el presupuesto bonaerense que prevé un endeudamiento por 106.153 millones de pesos.
Y ya que estamos el Indec decide que por un año no se van a publicar cifras de inflación (curioso concepto de la "emergencia"), aunque las mediciones privadas superan el 4% para diciembre y estiman hasta un 6% para enero. Claro que ahora esas encuestadoras privadas no las promocionan más ni Pato Bulrich desde el congreso (es lógico, estuvo bastante ocupada estos días), ni los grandes medios de comunicación y sus repetidoras... me pregunto por qué.
domingo, 3 de enero de 2016
La Grieta y el conflicto
Después de casi 2 años vuelvo a escribir en este blog, y lo primero que tengo ganas de comentar es un fenómeno que fue creciendo en este tiempo, que hemos bautizado con el nombre de La Grieta.
Según algunos "expertos" en los últimos años nuestra sociedad se dividió en dos grandes grupos, a los que sin embargo (al menos a mí) no me resulta fácil definir de forma imparcial.
Una definición simplificadora podría basarse en el deseo de continuidad o cambio del gobierno kirchnerista y de hecho la coalición que ganó las elecciones, ya desde el nombre intenta agrupar a todos aquel que prefiriera cambiar. El ballotage, en el que la amplísima mayoría (de los que participaron) votó por uno u otro candidato, parece cristalizar la idea de de que la sociedad está prolijamente dividida en dos bandos, que para colmo están casi empatados en cantidad de apoyos. (Claro que el eventual "empate" no sirve para discutir la elección, que en nuestro sistema electoral presidencialista se gana por un voto, pero sí sirve para pintar un panorama del país.)
Tal vez sea obvio, pero creo que conviene decirlo: la foto del ballotage miente un poco. De un lado habrá un espectro grande de gente que va desde los superconvencidos de que Néstor y Cristina Kirchner son lo máximo a lo que puede aspirar nuestro país, pasando por mil variantes de apoyo más o menos crítico, hasta llegar a los que desconfiaban mucho del candidato Scioli pero aún así lo votaron pensando que "Macri es peor". Del otro lado seguramente encontraremos gente que reconoce aciertos al gobierno saliente pero piensa que es valiosa la alternancia o que quiere una continuidad mejorando las formas, la institucionalidad, disminuir la corrupción... hasta quienes piensan que todo lo ocurrido en los últimos 12 años destruyó al país y no ven la hora de deshacer el camino andado y para volver a la Argentina previa al Kirchnerismo y por qué no previa al Peronismo. Hasta existen los que añoran la Belle Epoque del 1900, antes de que la locura populista del voto universal permitiera que el populacho inculto se inmiscuyera en las decisiones del destino de la nación en lugar de reservar ese espacio para las élites ilustradas. En el medio de todo, seguro hay gente a la que le importa muy poco todo esto, que fue a votar sólo porque es obligatorio, que tal vez decidió el último día, incluso en el cuarto oscuro... y que en este escenario tan dividido y tan parejo a veces son los que deciden el destino de la elección.
No es mi intención aquí discutir los argumentos que elige cada uno para decidir su voto, solamente mostrar que la mentada grieta no es tal. Y que por más que la coyuntura a veces nos empuja a tomar una postura, hay un porcentaje importante de personas que votaron sin participar de la creencia de que el depositario de su sufragio haya sido o esté a punto de convertirse en el Salvador de la Patria.
El otro concepto en el título de este artículo es el "conflicto". Me apuro a aclarar que el conflicto es inherente a la sociedad: al interactuar con otras personas es lógico que surgan intereses encontrados, pasa en las sociedades más pequeñas y unidas, como cuando discuto con mi mujer sobre a quién le toca cambiar al bebé :). Las sociedades entonces van generando reglas que permitan dirimir esos conflictos (por ejemplo: lo cambiamos una vez cada uno). En una sociedad más grande que una familia es lógico que esas reglas estén escritas, para definir quién tiene derecho a qué (la ley, en sentido amplio); y que haya un mecanismo para dirimir las disputas (la "justicia") o en algún caso para hacer cumplir los reglamentos por la fuerza a los rebeldes (la policía); incluso suele haber una forma de modificar las reglas escritas.
Pareciera que lo que estoy diciendo es obvio... sin embargo ha sido tema de discusión, e incluso slogan de campaña: terminar con la conflictividad. Se podrán discutir las formas en las que el conflicto se lleva adelante, se podrán discutir si las disputas planteadas son razonables o no, pero "terminar con la conflictividad" es un idealismo inalcanzable, en el cual la nobleza de las personas nos lleve a cada uno a conformarnos con lo que nos toca, nunca dar al otro menos de lo que le corresponde, nunca reclamar más de lo que nos corresponde a nosotros. Ese mundo ideal no existe y por eso necesitamos un Estado, del cual (como ya dije) una buena parte está dedicada a resolver los conflictos entre los ciudadanos.
Más aún, la política es el ámbito en el que se dirimen estos conflictos y las elecciones sirven también para eso, para que sea el conjunto de la sociedad el que tenga (hasta cierto punto, digamos) la última palabra sobre qué camino tomar: realizar una elección es dirimir un conflicto. Negar la existencia de ese conflicto, convertiría a nuestras elecciones en simplemente una puja personal por ver quién llega a presidente, negándonos a los ciudadanos la posibilidad de elegir entre diferentes visiones de lo que es mejor para nuestro país, visiones que no pasen por los nombres propios sino por las políticas a implementar, por la forma en que se reparte la riqueza, por la forma en que se dirimen los conflictos.
Pero entonces, ¿la grieta es el resultado natural del conflicto? No.
(Téngame paciencia que estoy llegando al punto.)
La grieta es la deformación del conflicto, es que no podamos hablar de política en la mesa de navidad porque "es para pelea". Porque para unos, los del otro bando son chorros, corruptos, kukas, choriplaneros, ñoquis, militontos y comprados por las dádivas del estado. Del otro lado, los primeros son cipayos, oligargas, antipatrias. En lo que coincidimos en que los del otro bando tienen el cerebro lavado y por eso es muy difícil hablar de política con semejantes energúmenos.
Sería más fácil si mirás del otro lado de la mesa y ves que no está esa persona que te estás imaginando. Que tu tía macrista no tiene miles de hectáreas de campo, ni administra un fondo buitre, ni fabrica ropa de marca esclavizando adolescentes que ingresaron ilegalmente al país, ni se dedica a importar juguetes chinos producidos por niños igualmente esclavizados pero más lejos. O que tu primo kirchnerista tampoco cobra sobresueldos del estado a cambio de llenar la plaza de gente a la que lleva en micro obligada o a cambio de un chori, y en cambio se rompe el lomo laburando y para colmo la AFIP no le deja comprar dólares para ahorrar igual que avos. Y ambos opinan lo que opinan porque les pinta y no porque nadie les pague.
Entonces, me tengo que avivar de que el otro lado de la grieta no es mi tía Chola. Si hay una grieta, tiene que ser por un conflicto importante, que atraviesa a la sociedad. Para mí ese conflicto es con la gente que se beneficia con la pobreza de otros, fundamentalmente grandes empresarios y políticos corruptos (creo que conviene agregar a esa lista a los "formadores de opinión", pero dejemos eso por ahora). En la próxima reunión familiar, mirá del otro lado de la mesa y fijate si ves a uno de esos tipos. O también, antes de postear un insulto en facebook, revisá tu lista de "amigos" y fijate cuántos de ellos se ganan la vida en base a joder a otro. Apuesto a que no encontrás muchos.
Por favor que no se entienda esto como un comentario de autoayuda o de buena onda navideña "amíguese con su abuelo fascista que por ahí el año que viene ya no está". No. Lo que estoy diciendo es que prestemos atención, a ver si no estamos peleando una lucha que no es la nuestra, que estamos divididos por una grieta que no es tan "esencial" como parece. Y que tenemos que repensar cuáles son los verdaderos conflictos que nos atraviesan día a día, entender quiénes son los que se benefician con que este país no crezca todo lo que podría, con que haya inflación, con que suba el dólar o el desempleo o que bajen los salarios y jubilaciones, a quién le conviene que vos no podés llegar nunca a comprarte la casita o el auto que querés. Si seguimos peleándonos entre nosotros los perejiles sin darnos cuenta de que estamos del mismo lado de la grieta, en cualquier momento nos hacen cartera.
PD: Un ejemplo de gente que entiende por dónde pasa la grieta: Randy Stagnaro, de Tiempo/Grupo 23, y Francisco Rabini, de Clarín.
Según algunos "expertos" en los últimos años nuestra sociedad se dividió en dos grandes grupos, a los que sin embargo (al menos a mí) no me resulta fácil definir de forma imparcial.
Una definición simplificadora podría basarse en el deseo de continuidad o cambio del gobierno kirchnerista y de hecho la coalición que ganó las elecciones, ya desde el nombre intenta agrupar a todos aquel que prefiriera cambiar. El ballotage, en el que la amplísima mayoría (de los que participaron) votó por uno u otro candidato, parece cristalizar la idea de de que la sociedad está prolijamente dividida en dos bandos, que para colmo están casi empatados en cantidad de apoyos. (Claro que el eventual "empate" no sirve para discutir la elección, que en nuestro sistema electoral presidencialista se gana por un voto, pero sí sirve para pintar un panorama del país.)
Tal vez sea obvio, pero creo que conviene decirlo: la foto del ballotage miente un poco. De un lado habrá un espectro grande de gente que va desde los superconvencidos de que Néstor y Cristina Kirchner son lo máximo a lo que puede aspirar nuestro país, pasando por mil variantes de apoyo más o menos crítico, hasta llegar a los que desconfiaban mucho del candidato Scioli pero aún así lo votaron pensando que "Macri es peor". Del otro lado seguramente encontraremos gente que reconoce aciertos al gobierno saliente pero piensa que es valiosa la alternancia o que quiere una continuidad mejorando las formas, la institucionalidad, disminuir la corrupción... hasta quienes piensan que todo lo ocurrido en los últimos 12 años destruyó al país y no ven la hora de deshacer el camino andado y para volver a la Argentina previa al Kirchnerismo y por qué no previa al Peronismo. Hasta existen los que añoran la Belle Epoque del 1900, antes de que la locura populista del voto universal permitiera que el populacho inculto se inmiscuyera en las decisiones del destino de la nación en lugar de reservar ese espacio para las élites ilustradas. En el medio de todo, seguro hay gente a la que le importa muy poco todo esto, que fue a votar sólo porque es obligatorio, que tal vez decidió el último día, incluso en el cuarto oscuro... y que en este escenario tan dividido y tan parejo a veces son los que deciden el destino de la elección.
No es mi intención aquí discutir los argumentos que elige cada uno para decidir su voto, solamente mostrar que la mentada grieta no es tal. Y que por más que la coyuntura a veces nos empuja a tomar una postura, hay un porcentaje importante de personas que votaron sin participar de la creencia de que el depositario de su sufragio haya sido o esté a punto de convertirse en el Salvador de la Patria.
El otro concepto en el título de este artículo es el "conflicto". Me apuro a aclarar que el conflicto es inherente a la sociedad: al interactuar con otras personas es lógico que surgan intereses encontrados, pasa en las sociedades más pequeñas y unidas, como cuando discuto con mi mujer sobre a quién le toca cambiar al bebé :). Las sociedades entonces van generando reglas que permitan dirimir esos conflictos (por ejemplo: lo cambiamos una vez cada uno). En una sociedad más grande que una familia es lógico que esas reglas estén escritas, para definir quién tiene derecho a qué (la ley, en sentido amplio); y que haya un mecanismo para dirimir las disputas (la "justicia") o en algún caso para hacer cumplir los reglamentos por la fuerza a los rebeldes (la policía); incluso suele haber una forma de modificar las reglas escritas.
Pareciera que lo que estoy diciendo es obvio... sin embargo ha sido tema de discusión, e incluso slogan de campaña: terminar con la conflictividad. Se podrán discutir las formas en las que el conflicto se lleva adelante, se podrán discutir si las disputas planteadas son razonables o no, pero "terminar con la conflictividad" es un idealismo inalcanzable, en el cual la nobleza de las personas nos lleve a cada uno a conformarnos con lo que nos toca, nunca dar al otro menos de lo que le corresponde, nunca reclamar más de lo que nos corresponde a nosotros. Ese mundo ideal no existe y por eso necesitamos un Estado, del cual (como ya dije) una buena parte está dedicada a resolver los conflictos entre los ciudadanos.
Más aún, la política es el ámbito en el que se dirimen estos conflictos y las elecciones sirven también para eso, para que sea el conjunto de la sociedad el que tenga (hasta cierto punto, digamos) la última palabra sobre qué camino tomar: realizar una elección es dirimir un conflicto. Negar la existencia de ese conflicto, convertiría a nuestras elecciones en simplemente una puja personal por ver quién llega a presidente, negándonos a los ciudadanos la posibilidad de elegir entre diferentes visiones de lo que es mejor para nuestro país, visiones que no pasen por los nombres propios sino por las políticas a implementar, por la forma en que se reparte la riqueza, por la forma en que se dirimen los conflictos.
Pero entonces, ¿la grieta es el resultado natural del conflicto? No.
(Téngame paciencia que estoy llegando al punto.)
La grieta es la deformación del conflicto, es que no podamos hablar de política en la mesa de navidad porque "es para pelea". Porque para unos, los del otro bando son chorros, corruptos, kukas, choriplaneros, ñoquis, militontos y comprados por las dádivas del estado. Del otro lado, los primeros son cipayos, oligargas, antipatrias. En lo que coincidimos en que los del otro bando tienen el cerebro lavado y por eso es muy difícil hablar de política con semejantes energúmenos.
Sería más fácil si mirás del otro lado de la mesa y ves que no está esa persona que te estás imaginando. Que tu tía macrista no tiene miles de hectáreas de campo, ni administra un fondo buitre, ni fabrica ropa de marca esclavizando adolescentes que ingresaron ilegalmente al país, ni se dedica a importar juguetes chinos producidos por niños igualmente esclavizados pero más lejos. O que tu primo kirchnerista tampoco cobra sobresueldos del estado a cambio de llenar la plaza de gente a la que lleva en micro obligada o a cambio de un chori, y en cambio se rompe el lomo laburando y para colmo la AFIP no le deja comprar dólares para ahorrar igual que avos. Y ambos opinan lo que opinan porque les pinta y no porque nadie les pague.
Entonces, me tengo que avivar de que el otro lado de la grieta no es mi tía Chola. Si hay una grieta, tiene que ser por un conflicto importante, que atraviesa a la sociedad. Para mí ese conflicto es con la gente que se beneficia con la pobreza de otros, fundamentalmente grandes empresarios y políticos corruptos (creo que conviene agregar a esa lista a los "formadores de opinión", pero dejemos eso por ahora). En la próxima reunión familiar, mirá del otro lado de la mesa y fijate si ves a uno de esos tipos. O también, antes de postear un insulto en facebook, revisá tu lista de "amigos" y fijate cuántos de ellos se ganan la vida en base a joder a otro. Apuesto a que no encontrás muchos.
Por favor que no se entienda esto como un comentario de autoayuda o de buena onda navideña "amíguese con su abuelo fascista que por ahí el año que viene ya no está". No. Lo que estoy diciendo es que prestemos atención, a ver si no estamos peleando una lucha que no es la nuestra, que estamos divididos por una grieta que no es tan "esencial" como parece. Y que tenemos que repensar cuáles son los verdaderos conflictos que nos atraviesan día a día, entender quiénes son los que se benefician con que este país no crezca todo lo que podría, con que haya inflación, con que suba el dólar o el desempleo o que bajen los salarios y jubilaciones, a quién le conviene que vos no podés llegar nunca a comprarte la casita o el auto que querés. Si seguimos peleándonos entre nosotros los perejiles sin darnos cuenta de que estamos del mismo lado de la grieta, en cualquier momento nos hacen cartera.
PD: Un ejemplo de gente que entiende por dónde pasa la grieta: Randy Stagnaro, de Tiempo/Grupo 23, y Francisco Rabini, de Clarín.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Las repercusiones del Papa argentino
Un gran revuelo se produjo esta tarde a partir de que el cardenal Jean-Louis Tauran anunció que Jorge Bergoglio fue elegido como el nuevo Papa. Muchos se alegraron de tener un Papa argentino, lo vivieron como una fiesta, despertando orgullos nacionales en lugares donde uno menos se lo espera.
Otros en cambio no pudimos compartir esa alegría. Es que Bergoglio es un personaje (por lo menos) contradictorio, acusado de colaborar con la dictadura y portavoz de consignas muy discriminatorias en contra de los homosexuales. No me voy a extender en el tema porque ya se habló todo el día en el Facebook. En cambio, tengo ganas de hablar de las repercusiones que tuve al publicar una foto en la que Bergoglio aparece dándole la comunión a Videla.
La verdad no esperaba semejante repercusión. No esperaba herir tantas susceptibilidades. Sí, ahora me doy cuenta de que era muy inocente, tal vez sea tarde. Creo que muchos lo tomaron como una ofensa contra ellos, contra el cristianismo, contra la religión, contra sus creencias. Y eso me disparó a escribir un poco, porque yo lo veo exactamente al revés. Para mí son los personajes como Bergoglio los que denigran al cristianismo o a cualquier otra religión.
Yo nací en una familia católica. Muy católica, al menos en aquel entonces. Fui bautizado, tomé la comunión y la confirmación. Ya de chico yo no era de hacer las cosas a medias, así que para mí sentirme católico implicaba ir todos los domingos a misa. Incluso fui monaguillo y luego me sumé a la Juventud de Acción Católica. Hasta formaba parte de un grupo que acompañaba las canciones tocando la guitarra.
Más tarde, de adolescente, empecé a dudar de la Fé. Tal vez fue mi educación, que iba para el lado de la ciencia, la que me hizo dudar de los dogmas, discutir la teología. Por ejemplo, comenzaba a curiosear sobre la creación del Universo y esas teorías me cerraron más que la teoría creacionista que me explicaban en la parroquia. (Hoy tal vez son otras las cosas que tengo ganas de discutir, pero entonces tendría 13 o 14 años.)
Sin embargo, recuerdo con alegría y con cariño esos años en los que participaba activamente de las actividades en la parroquia del barrio. Es que en este mundo donde todo parece ser gobernado por el individualismo y en el que el que invierte tiempo en algo que no produce Dinero se lo considera un salame, ahí en la parroquia conocí gente que iba a donar su tiempo sin pedir nada a cambio y que me enseñaron algunos principios que luego me guiaron hasta el día de hoy. Me enseñaron a ser generoso, a compartir con los demás, a ayudar siempre que me sea posible, a no esperar nada a cambio de mi ayuda, y muchas otras cosas más.
Por eso, si bien hoy ya no me considero católico, creo que Bergoglio no es un fiel representante de todo lo que yo aprendí en la Iglesia y de esas personas que me enseñaron a ser una mejor persona. En Bergoglio veo todo lo contrario a eso que yo aprendí a respetar de mis amigos católicos. Por eso no comparto la alegría y no comparto la defensa que se hace de Bergoglio. A menos que entendamos por catolicismo algo totalmente distinto.
Me moviliza profundamente la gente que defiende a Bergoglio. Alguno me dijo que yo estaba equivocado, que las acusaciones eran infamias. Bueno, supongo que cada uno puede dudar de la causa de los dos curas jesuitas desaparecidos y de los jueces actuando en esa causa, pero yo creo que hay algunos indicios fuertes, en particular Videla confesando que había tenido el apoyo de la Iglesia mientras fue presidente. Y otras fueron acciones públicas que no admiten discusión, como la propuesta de poner a todos los homosexuales en una isla o de llamar a una "guerra" (sí, esa palabra usó) contra el matrimonio gay.
Luego aparece otro argumento, que quiero destacar porque parece estar de moda en la Argentina, "miremos hacia el futuro, olvidemos el pasado". ¿En serio queremos olvidar el pasado? ¿No nos importa si el Papa es cómplice de la dictadura? Escucho mucho esto, "debemos perdonar". Y yo pregunto, si a vos te hubiera desaparecido un familiar, ¿opinarías igual?
Todo juicio que se haga, a cualquier persona, será sobre un delito cometido en el pasado. La justicia (al menos la justicia penal) siempre juzga sobre lo que ocurrió en el pasado, olvidar el pasado es negar la posibilidad de que un delincuente pague por sus actos.
Por último, aparece este otro argumento. No voy a dar nombres pero me voy a atrever a citarlo textual:
Y termino diciendo que de ninguna manera pretendo que Bergoglio sea investigado por exponer sus diferencias. En cambio sí quisiera que se investigue si fue o no complice en la desaparición de dos personas (¿es posible ahora que es Sumo Pontífice?). Esas dos personas eran dos curas jesuitas, por si quedan dudas de que esto no es en contra de la religión. Y son dos personas que no tuvieron el derecho a pensar distinto ni la posibilidad de un juicio justo, cosas que sí tiene el señor Bergoglio.
Otros en cambio no pudimos compartir esa alegría. Es que Bergoglio es un personaje (por lo menos) contradictorio, acusado de colaborar con la dictadura y portavoz de consignas muy discriminatorias en contra de los homosexuales. No me voy a extender en el tema porque ya se habló todo el día en el Facebook. En cambio, tengo ganas de hablar de las repercusiones que tuve al publicar una foto en la que Bergoglio aparece dándole la comunión a Videla.
La verdad no esperaba semejante repercusión. No esperaba herir tantas susceptibilidades. Sí, ahora me doy cuenta de que era muy inocente, tal vez sea tarde. Creo que muchos lo tomaron como una ofensa contra ellos, contra el cristianismo, contra la religión, contra sus creencias. Y eso me disparó a escribir un poco, porque yo lo veo exactamente al revés. Para mí son los personajes como Bergoglio los que denigran al cristianismo o a cualquier otra religión.
Yo nací en una familia católica. Muy católica, al menos en aquel entonces. Fui bautizado, tomé la comunión y la confirmación. Ya de chico yo no era de hacer las cosas a medias, así que para mí sentirme católico implicaba ir todos los domingos a misa. Incluso fui monaguillo y luego me sumé a la Juventud de Acción Católica. Hasta formaba parte de un grupo que acompañaba las canciones tocando la guitarra.
Más tarde, de adolescente, empecé a dudar de la Fé. Tal vez fue mi educación, que iba para el lado de la ciencia, la que me hizo dudar de los dogmas, discutir la teología. Por ejemplo, comenzaba a curiosear sobre la creación del Universo y esas teorías me cerraron más que la teoría creacionista que me explicaban en la parroquia. (Hoy tal vez son otras las cosas que tengo ganas de discutir, pero entonces tendría 13 o 14 años.)
Sin embargo, recuerdo con alegría y con cariño esos años en los que participaba activamente de las actividades en la parroquia del barrio. Es que en este mundo donde todo parece ser gobernado por el individualismo y en el que el que invierte tiempo en algo que no produce Dinero se lo considera un salame, ahí en la parroquia conocí gente que iba a donar su tiempo sin pedir nada a cambio y que me enseñaron algunos principios que luego me guiaron hasta el día de hoy. Me enseñaron a ser generoso, a compartir con los demás, a ayudar siempre que me sea posible, a no esperar nada a cambio de mi ayuda, y muchas otras cosas más.
Por eso, si bien hoy ya no me considero católico, creo que Bergoglio no es un fiel representante de todo lo que yo aprendí en la Iglesia y de esas personas que me enseñaron a ser una mejor persona. En Bergoglio veo todo lo contrario a eso que yo aprendí a respetar de mis amigos católicos. Por eso no comparto la alegría y no comparto la defensa que se hace de Bergoglio. A menos que entendamos por catolicismo algo totalmente distinto.
Me moviliza profundamente la gente que defiende a Bergoglio. Alguno me dijo que yo estaba equivocado, que las acusaciones eran infamias. Bueno, supongo que cada uno puede dudar de la causa de los dos curas jesuitas desaparecidos y de los jueces actuando en esa causa, pero yo creo que hay algunos indicios fuertes, en particular Videla confesando que había tenido el apoyo de la Iglesia mientras fue presidente. Y otras fueron acciones públicas que no admiten discusión, como la propuesta de poner a todos los homosexuales en una isla o de llamar a una "guerra" (sí, esa palabra usó) contra el matrimonio gay.
Luego aparece otro argumento, que quiero destacar porque parece estar de moda en la Argentina, "miremos hacia el futuro, olvidemos el pasado". ¿En serio queremos olvidar el pasado? ¿No nos importa si el Papa es cómplice de la dictadura? Escucho mucho esto, "debemos perdonar". Y yo pregunto, si a vos te hubiera desaparecido un familiar, ¿opinarías igual?
Todo juicio que se haga, a cualquier persona, será sobre un delito cometido en el pasado. La justicia (al menos la justicia penal) siempre juzga sobre lo que ocurrió en el pasado, olvidar el pasado es negar la posibilidad de que un delincuente pague por sus actos.
Por último, aparece este otro argumento. No voy a dar nombres pero me voy a atrever a citarlo textual:
tenemos DERECHO a exponer nuestras diferencias sin TEMOR a ser excluidos o investigados por elloLo traigo a colación porque es un discurso que le gusta repetir a alguna gente, que yo de cierta manera asocio con la derecha o con el autoritarismo. TODOS debemos tener derecho a decir lo que pensamos, entonces espero que ese todos me incluya a mí también. Vos tendrás tu derecho a decir lo que pienses de Bergoglio, sin temor. Y yo pretendo tener el mismo derecho. Hoy por ejemplo, no me pasó, cuando dije lo que pensaba recibí una catarata de insultos.
Y termino diciendo que de ninguna manera pretendo que Bergoglio sea investigado por exponer sus diferencias. En cambio sí quisiera que se investigue si fue o no complice en la desaparición de dos personas (¿es posible ahora que es Sumo Pontífice?). Esas dos personas eran dos curas jesuitas, por si quedan dudas de que esto no es en contra de la religión. Y son dos personas que no tuvieron el derecho a pensar distinto ni la posibilidad de un juicio justo, cosas que sí tiene el señor Bergoglio.
domingo, 10 de febrero de 2013
Escraches
Esta semana, el escrache contra Kicillof cuando volvía de sus vacaciones en un ferry de Buquebus se llevó un lugar no trivial en la agenda de los medios informativos y de algunos políticos. Las opiniones al respecto son las de rigor: de un lado el oficialismo sobreactúa la indignación, del otro lado hay más variantes, desde el repudio liso y llano (que son pocos, y tampoco me lo creo demasiado), pasando por algún periodista de TN que "repudia pero comprende" hasta los más cínicos que impúdicamente culparon al kirchnerismo (y uno no sabe si reirse o temerles).
Vale la pena detenerse en el repudio al escrache, fundamentalmente en los argumentos esgrimidos para tal rechazo. Se repudia al escrache por considerarlo una acción violenta y se apuran a aclarar que se oponen "a todas las formas de violencia". Con frecuencia detrás de esas afirmaciones, disfrazadas de pacifismo, se esconde el rechazo a la posibilidad de que el pueblo de a pie se exprese libremente, que tome acciones que no pueden ser controladas tan fácilmente.
Ese tipo de acciones son fundamentales para una democracia real y son parte integral de un pueblo libre. Son las manifestaciones del ciudadano de a pie, un escrache, una huelga, un piquete, un acampe, una marcha. Estas manifestaciones existen porque no hay un camino institucional que les dé lugar, porque los que las realizan no tienen la posibilidad de que un abogado exitoso lleve su caso, o porque tal vez ni siquiera pasa que la ley contempla su problema. Exigirles que se adecuen a un proceder institucional, es perpetuar la denegación de justicia que están reclamando.
Un ejemplo clarificador de escrache es el realizado por familiares de desaparecidos en contra de los represores de la dictadura. Entre otros, se hacían contra personajes que habían sido condenados en el juicio a las juntas, y luego indultados por Menem. Los escrachantes eran personas que habían perdido un familiar y que reclamaban que ese crimen no quede impune, o tener alguna información del paradero de la persona. Luego del indulto, de las leyes bochornosas de obediencia debida y punto final, la posibilidad de justicia por vía institucional era nula. El escrache es el único recurso posible, es la justicia del pueblo, podrán no estar presos, pero nosotros no nos vamos a olvidar. "Donde vayan los iremos a buscar". Un pequeño grito desesperado en contra de una impunidad gigantesca.
En el otro extremo, se abuchea a Kicillof. No tengo conocimiento de algún delito que se le impute. Los gritos no son esclarecedores, más allá de los genéricos "corrupto" o "ladrón", queda una fuerte sensación de que el mayor pecado del viceministro de economía es pertenecer a un gobierno que no les agrada o hablar a favor de algunas políticas impopulares para ciertos sectores, la más notoria: la restricción a la compra de dólares. La sensación cobra aún más fuerza cuando se pasa al insulto. "Puto", "judio", "marxista", no suenan a buenos motivos para un escrache, y huelgan las palabras para el que desde la multitud la grita "cagón". No parece entonces que haya una real necesidad de esa forma de expresión, no estamos hablando de un gran delincuente que usando su asombroso poder para escabullirse de una condena, tal vez ese escrache podría impulsarse contra Boudou, pero no contra Kicillof (y seguramente no tienen autoridad moral para hacerlo la gran multitud de porteños que votaron a otro procesado para jefe de gobierno).
Los dos escraches son muy distintos. ¿Quién decide cuál es legítimo y cuál no? Por supuesto que ahí está la complicación, esa es la disputa, como se dirimen esas legitimidades. En realidad estos dos parecen difíciles de discutir (aunque seguramente no faltará quien tenga ganas de hacerlo), pero está lleno de casos más complejos, ¿dónde está el límite entre una huelga de trabajadores que reclaman por un derecho y una extorsión realizada por un sindicato poderoso? Atarlo a las leyes es una tentación que sentirán muchos, sin embargo, ¿cómo se logra que una ley cambie? ¿cómo se logró en toda la historia el reconocimiento de derechos que hoy nos resultan obvios y antes eran impensables. Igualar todas estas acciones, calificarlas a todas de violentas y repudiarlas porque no se ajustan a una ley previa es negar la posibilidad de que esos derechos sigan apareciendo y que nuestra sociedad evolucione reconociéndolos.
Vale la pena detenerse en el repudio al escrache, fundamentalmente en los argumentos esgrimidos para tal rechazo. Se repudia al escrache por considerarlo una acción violenta y se apuran a aclarar que se oponen "a todas las formas de violencia". Con frecuencia detrás de esas afirmaciones, disfrazadas de pacifismo, se esconde el rechazo a la posibilidad de que el pueblo de a pie se exprese libremente, que tome acciones que no pueden ser controladas tan fácilmente.
Ese tipo de acciones son fundamentales para una democracia real y son parte integral de un pueblo libre. Son las manifestaciones del ciudadano de a pie, un escrache, una huelga, un piquete, un acampe, una marcha. Estas manifestaciones existen porque no hay un camino institucional que les dé lugar, porque los que las realizan no tienen la posibilidad de que un abogado exitoso lleve su caso, o porque tal vez ni siquiera pasa que la ley contempla su problema. Exigirles que se adecuen a un proceder institucional, es perpetuar la denegación de justicia que están reclamando.
Un ejemplo clarificador de escrache es el realizado por familiares de desaparecidos en contra de los represores de la dictadura. Entre otros, se hacían contra personajes que habían sido condenados en el juicio a las juntas, y luego indultados por Menem. Los escrachantes eran personas que habían perdido un familiar y que reclamaban que ese crimen no quede impune, o tener alguna información del paradero de la persona. Luego del indulto, de las leyes bochornosas de obediencia debida y punto final, la posibilidad de justicia por vía institucional era nula. El escrache es el único recurso posible, es la justicia del pueblo, podrán no estar presos, pero nosotros no nos vamos a olvidar. "Donde vayan los iremos a buscar". Un pequeño grito desesperado en contra de una impunidad gigantesca.
En el otro extremo, se abuchea a Kicillof. No tengo conocimiento de algún delito que se le impute. Los gritos no son esclarecedores, más allá de los genéricos "corrupto" o "ladrón", queda una fuerte sensación de que el mayor pecado del viceministro de economía es pertenecer a un gobierno que no les agrada o hablar a favor de algunas políticas impopulares para ciertos sectores, la más notoria: la restricción a la compra de dólares. La sensación cobra aún más fuerza cuando se pasa al insulto. "Puto", "judio", "marxista", no suenan a buenos motivos para un escrache, y huelgan las palabras para el que desde la multitud la grita "cagón". No parece entonces que haya una real necesidad de esa forma de expresión, no estamos hablando de un gran delincuente que usando su asombroso poder para escabullirse de una condena, tal vez ese escrache podría impulsarse contra Boudou, pero no contra Kicillof (y seguramente no tienen autoridad moral para hacerlo la gran multitud de porteños que votaron a otro procesado para jefe de gobierno).
Los dos escraches son muy distintos. ¿Quién decide cuál es legítimo y cuál no? Por supuesto que ahí está la complicación, esa es la disputa, como se dirimen esas legitimidades. En realidad estos dos parecen difíciles de discutir (aunque seguramente no faltará quien tenga ganas de hacerlo), pero está lleno de casos más complejos, ¿dónde está el límite entre una huelga de trabajadores que reclaman por un derecho y una extorsión realizada por un sindicato poderoso? Atarlo a las leyes es una tentación que sentirán muchos, sin embargo, ¿cómo se logra que una ley cambie? ¿cómo se logró en toda la historia el reconocimiento de derechos que hoy nos resultan obvios y antes eran impensables. Igualar todas estas acciones, calificarlas a todas de violentas y repudiarlas porque no se ajustan a una ley previa es negar la posibilidad de que esos derechos sigan apareciendo y que nuestra sociedad evolucione reconociéndolos.
domingo, 3 de febrero de 2013
¿Está prohibico crear?
Otra reproducción, una frase de Galeano al recibir el premio ALBA de las letras 2012:
el desarrollo del ALBA es una de las más eficaces respuestas al sistema mundial de poder que nos invita a escupir al espejo y nos obliga a aceptar la impotencia como destino. Queremos ser cuerpos, no sombras: queremos ser voces, no ecos. Reivindicamos la dignidad, la solidaridad y la diversidad. Nos negamos a aceptar la orden de elegir entre las dos maneras de morir que el sistema nos ofrece: no queremos morir de hambre ni aburrimiento. Este mundo es muy injusto, muy desigual en las oportunidades que brinda y muy igualador en las costumbres que impone. ¿Tenemos solamente el derecho de copiar? ¿Está prohibido crear?
Roberto Cossa en La Nación
Reproduzco un pedacito de la nota de Pablo Sirvén a Roberto Cossa, publicada hoy en La Nación.
-¿Es más cómodo para un progresista estar en la oposición? ¿Qué sensaciones se tiene cuando hay un gobierno que empieza a hacer cosas que vos añorabas desde hace mucho?
-La sociedad ha dado un paso adelante, de acuerdo a mi visión del mundo. Creo que hay que defender ese paso, salvo que venga un proyecto serio de poder que lo supere. En esta instancia, uno a veces se pone demasiado oficialista.
-¿Por qué?
-Porque hay demasiada oposición y muy ofensiva. Están todos a los gritos. Se ven ciertas cosas indignas. Por otro lado, a veces no se responde como debe ser. Así somos los seres humanos en este país. Tengo formación política más o menos desde fines del primer peronismo. Yo era socialista, opositor acérrimo, gorila. Y a los dos años empecé a rever eso. Vino Aramburu, Rojas, Onganía, Menem. Hay que ubicarse en el país que vivimos. Apoyo plenamente la política de derechos humanos que no la hubiera soñado. Se está avanzando muchísimo aún con la sociedad fragmentada. Luchar contra los monstruos del poder económico no debe ser fácil. Defiendo el proyecto en sí, más allá si gritan o van a hoteles caros...son detalles. Ojalá aparezca un proyecto superador que no altere las bases de los derechos humanos, el enfrentamiento al poder económico y la mucha presencia del Estado.
¿ El problema de los socialistas con el peronismo fue más bien estético? Aquellos eran sobrios y ascéticos, pero es Perón el que desprolijamente pone en marcha muchas de las cosas que auspiciaba el socialismo.
-Era un tema cultural. Los socialistas son bastante conservadores y pacatos. Son formales, no tienen mucho vínculo con lo popular, no sé ahora.
La palabra "formal" es compleja porque puede querer indicar nada más que algo burocrático o afectado, pero también refiere al respeto a la Constitución y a las leyes. Ahí a veces el peronismo con tal de conseguir algunas cosas...
-El peronismo es plebeyo. Peronismo es Menem y Cooke. Los peronistas son tipos gritones, pero del otro lado también hay intemperantes.
-¿Sos de Carta Abierta?
-No. Los leo, los aprecio mucho, pero no tengo tiempo para ir y participar.
-¿No creés que el intelectual tiene que estar siempre colocado en un lugar de incomodidad, no de conformismo, enunciando desde cierto malestar?
-¿Pero conformista respecto a qué? Creo que hay que estar separado del Gobierno, pero yo personalmente no tengo más que simpatías. Fui convocado como presidente de Argentores a dos o tres recepciones a presidentes latinoamericanos. Hace dos años cumplimos cien años y la Presidenta nos dio una audiencia de una hora. En el Salón de los Pensadores y Escritores de la Casa de Gobierno han puesto una foto mía, lo cual es un honor y me alegra mucho. Este gobierno hace muchas cosas que yo quería, dejando a un costado detalles como la fortuna de la Presidenta.
-Ahí voy: ese conflicto parece interesante para un intelectual, por más que pueda adherir al Gobierno. ¿Por qué no abordarlo?
-Está todo tan irritado que uno siente que primero hay que discutir los grandes temas. A mí lo que me molesta de la oposición es que ha entrado en un círculo a veces pequeño por tonterías, aunque a veces, no.
-El kirchnerismo lleva tres gobiernos y nueve años en el poder. Más allá de la apuesta al consumo, la cantidad de gente joven que no trabaja es impresionante.
-Es mucha y hay un 40 por ciento de trabajo en negro. Pero cuando llegaron había un 20 por ciento de desocupación y ahora hay 7. De todos modos, mientras haya un solo chico con hambre en algún punto la democracia fracasa. Es un país complicado con un poder económico que tiene fuerza de poder político. Cada vez que un gobierno intentó cambiar algo venía el golpe militar.
-¡Pero eso ya hace treinta años que no pasa!
-Afortunadamente, pero hay golpes económicos. Lo que le pasó a Alfonsín, no lo voltearon los militares sino un golpe de mercado.
viernes, 14 de septiembre de 2012
¿Qué nos dejó el cacerolazo?
La de ayer fue tal vez la manifestación opositora más masiva desde la 125. Miles de personas salieron a las calles con sus cacerolas, muchos se acercaron a la plaza de mayo, otros lo hicieron en alguna esquina notoria de su barrio. No es fácil encontrar un mensaje único en el reclamo, más allá de la oposición al gobierno kirchnerista. Aún los canales opositores no se ponían de acuerdo en cuál fue el motivo principal de la convocatoria. Tampoco hubo banderas políticas, más allá de la "anti-K" o alguna defensa de otras organizaciones enfrentadas con el gobierno, con carteles tipo "TN no miente. Kretina miente y roba".
Para entender las consecuencias de esta manifestación, quise tratar de identificar cuáles eran sus reclamos. Desde ya que no es fácil, era una multitud sin demasiados lineamientos en común, que iba desde la más extrema derecha militarista hasta grupos mucho más moderados y conservadores. Tal vez la ausencia de banderas políticas se explique por esa disgregación, y tal vez los políticos opositores fueron inteligentes al esquivar una convocatoria más clara de su parte; cualquier político opositor convocando hubiera restado adhesiones antes que sumarlas.
Yendo a los reclamos, arranco por uno que me parece de los más claros: el fin a las restricciones cambiarias. El tema en sí deja mucha tela para cortar que prefiero no profundizar en este momento, sin embargo, a diferencia de algunas opiniones que escucho, no creo que sea ÉL motivo de la manifestación. En todo caso tal vez sea el detonante de los últimos meses, pero no es la principal causa del descontento.
Los demás reclamos me parecen menos claros. Por ejemplo, se reclama seguridad y se protesta por la corrupción, pero ¿por qué entonces la manifestación es únicamente anti-K? Si bien no es fácil medirlo, uno tiende a suponer que muchas de esas personas votaron a Macri, uno de los dirigentes más sospechados de corrupción de la Argentina, tanto ahora desde el gobierno como antes desde su posición empresaria. De la misma manera, la seguridad no es una responsabilidad exclusiva del gobierno nacional; la ciudad tiene su propia policía y todas las provincias no-K también.
Por supuesto que no está mal quejarse de la corrupción y reclamar seguridad, pero apuntar el reclamo a un único partido político para mí le quita peso al reclamo. Si yo protesto por la corrupción de unos y no de otros, entonces eso deja un tufillo a que el reclamo es más anti-K que anti-corrupción.
Los últimos reclamos que identifico tienden a reforzar mi sospecha. Se habla de violencia y de falta de diálogo de parte del Gobierno, sin embargo estas son las manifestaciones más violentas que yo haya visto en la Argentina desde 2001. No ví ese nivel de agresión nunca en una convocatoria K o Moyanista. A lo mejor uno encuentra un insulto, pero nunca algo parecido "Andá con Néstor".
Acá hay que tener cuidado, porque en la tele es fácil encontrarse con que la cámara toma a los más exaltados y no se debe generalizar: que un energúmeno desbocado grite barbaridades a una cámara, no significa que los cientos o miles de personas detrás no puedan ser mucho más razonables y pensantes.
Sin embargo, en mis conversaciones con antikirchneristas suelo encontrar más "yo la odio" que argumentos concretos o posiciones sobre qué debería hacer el gobierno para detener la inflación. Se habla mucho de crispación o de polarización... para mí hoy en día es muy notorio que el estado de violencia se fogonea mucho más desde la oposición que desde el kirchnerismo.
Ojo, yo no digo que el kirchnerismo sea inocente. Hay mucho K que salió a decir "LTA" cuando ganaron con el 54%. Sin embargo, es el programa de Lanata el que arranca mandando fuck yous, mientras que 678 recibe saludos y caras sonrientes. Es la revista Noticias la que saca una tapa agresiva y misógina con la presidenta masturbándose. Son los medios y políticos opositores los que empujan el "no te tenemos miedo", basandose en una tergiversación intencionada de los dichos de la presidenta.
Finalmente aparecen reclamos que tienen que ver con la institucionalidad y la Constitución. La verdad es que no me los creo mucho... en la misma manifestación en la que hay gente reclamando que no se respeta la Constitución hay otros pidiendo que la presidenta se vaya. La constitución le da 4 años, faltan 3.
Ojo, yo no me asusto por alguien que pida que un mandatario electo se vaya antes de tiempo. Creo que es un derecho que se les debe dar a los electores. Si yo elegí a alguien bajo ciertas premisas y ese alguien no las cumple yo debería tener derecho a revocar el mandato. Para mí debería ser un derecho constitucional.
Pero no creo que sea el caso. Creo que la gran mayoría del 54% que la votó el año pasado la volvería a votar. Prueba de eso es miedo de los opositores a la "re-re" (otro tema que daría para largo): si no pensaran que Cristina vuelve a ganar, no habría por qué temerle a que se presente. Entonces, no creo que estemos hablando de un gobernante que está haciendo algo opuesto a lo que sus votantes quieren y por lo tanto los que quieren que la presidenta no termine su mandato, no se están oponiendo a una persona sino también a ese 54% que la votó. Lo grave no es que sean destituyentes, lo grave es que son antidemocráticos.
De nuevo, es seguro que no todos los que estaban ayer en la plaza piensan así. Que en la madeja de individuos que había ayer, algunos quieren respetar la constitución y a otros no les importa nada, sólo quieren que termine el calvario que les representa este gobierno. Algunos serán violentos y otros serán muy pacíficos y sólo reclaman porque se sienten vulnerados en algún derecho.
Pues bien, aplaudo que se manifiesten, que reclamen lo que les parezca. Que hayan salido a la calle. Aplaudo siempre la participación política de la gente común, pero aún más en este caso porque tengo la sensación de que representan a grupos de gente que tradicionalmente desprecian la política. Salir a la calle, ir a la plaza es dar un paso al frente, comprometerse, militar. Representa un cambio frente a la antipolítica de décadas pasadas, que me parece muy saludable, más allá de que uno esté de acuerdo o no con la visión que proponen. La antipolítica es una bandera de los que saben que sus objetivos sólo son posibles si el pueblo está adormecido.
Aplaudo el despertar político, pero si me permiten una opinión, creo que deberían tener cuidado. Cuidado con que la mezcolanza de visiones no termine en un vacío de propuestas, en una mera confluencia anti-K sin ningún futuro. Cuidado con que los violentos y los antidemocráticos no les ocupen ese espacio que se abre. Cuidado con que el "odio a la yegua" no le gane a la búsqueda de argumentos más concisos y propuestas alternativas. Y cuidado de no estar siendo usados para favorecer los intereses de otros que sólo miran su propio beneficio.
Para entender las consecuencias de esta manifestación, quise tratar de identificar cuáles eran sus reclamos. Desde ya que no es fácil, era una multitud sin demasiados lineamientos en común, que iba desde la más extrema derecha militarista hasta grupos mucho más moderados y conservadores. Tal vez la ausencia de banderas políticas se explique por esa disgregación, y tal vez los políticos opositores fueron inteligentes al esquivar una convocatoria más clara de su parte; cualquier político opositor convocando hubiera restado adhesiones antes que sumarlas.
Yendo a los reclamos, arranco por uno que me parece de los más claros: el fin a las restricciones cambiarias. El tema en sí deja mucha tela para cortar que prefiero no profundizar en este momento, sin embargo, a diferencia de algunas opiniones que escucho, no creo que sea ÉL motivo de la manifestación. En todo caso tal vez sea el detonante de los últimos meses, pero no es la principal causa del descontento.
Los demás reclamos me parecen menos claros. Por ejemplo, se reclama seguridad y se protesta por la corrupción, pero ¿por qué entonces la manifestación es únicamente anti-K? Si bien no es fácil medirlo, uno tiende a suponer que muchas de esas personas votaron a Macri, uno de los dirigentes más sospechados de corrupción de la Argentina, tanto ahora desde el gobierno como antes desde su posición empresaria. De la misma manera, la seguridad no es una responsabilidad exclusiva del gobierno nacional; la ciudad tiene su propia policía y todas las provincias no-K también.
Por supuesto que no está mal quejarse de la corrupción y reclamar seguridad, pero apuntar el reclamo a un único partido político para mí le quita peso al reclamo. Si yo protesto por la corrupción de unos y no de otros, entonces eso deja un tufillo a que el reclamo es más anti-K que anti-corrupción.
Los últimos reclamos que identifico tienden a reforzar mi sospecha. Se habla de violencia y de falta de diálogo de parte del Gobierno, sin embargo estas son las manifestaciones más violentas que yo haya visto en la Argentina desde 2001. No ví ese nivel de agresión nunca en una convocatoria K o Moyanista. A lo mejor uno encuentra un insulto, pero nunca algo parecido "Andá con Néstor".
Acá hay que tener cuidado, porque en la tele es fácil encontrarse con que la cámara toma a los más exaltados y no se debe generalizar: que un energúmeno desbocado grite barbaridades a una cámara, no significa que los cientos o miles de personas detrás no puedan ser mucho más razonables y pensantes.
Sin embargo, en mis conversaciones con antikirchneristas suelo encontrar más "yo la odio" que argumentos concretos o posiciones sobre qué debería hacer el gobierno para detener la inflación. Se habla mucho de crispación o de polarización... para mí hoy en día es muy notorio que el estado de violencia se fogonea mucho más desde la oposición que desde el kirchnerismo.
Ojo, yo no digo que el kirchnerismo sea inocente. Hay mucho K que salió a decir "LTA" cuando ganaron con el 54%. Sin embargo, es el programa de Lanata el que arranca mandando fuck yous, mientras que 678 recibe saludos y caras sonrientes. Es la revista Noticias la que saca una tapa agresiva y misógina con la presidenta masturbándose. Son los medios y políticos opositores los que empujan el "no te tenemos miedo", basandose en una tergiversación intencionada de los dichos de la presidenta.
Finalmente aparecen reclamos que tienen que ver con la institucionalidad y la Constitución. La verdad es que no me los creo mucho... en la misma manifestación en la que hay gente reclamando que no se respeta la Constitución hay otros pidiendo que la presidenta se vaya. La constitución le da 4 años, faltan 3.
Ojo, yo no me asusto por alguien que pida que un mandatario electo se vaya antes de tiempo. Creo que es un derecho que se les debe dar a los electores. Si yo elegí a alguien bajo ciertas premisas y ese alguien no las cumple yo debería tener derecho a revocar el mandato. Para mí debería ser un derecho constitucional.
Pero no creo que sea el caso. Creo que la gran mayoría del 54% que la votó el año pasado la volvería a votar. Prueba de eso es miedo de los opositores a la "re-re" (otro tema que daría para largo): si no pensaran que Cristina vuelve a ganar, no habría por qué temerle a que se presente. Entonces, no creo que estemos hablando de un gobernante que está haciendo algo opuesto a lo que sus votantes quieren y por lo tanto los que quieren que la presidenta no termine su mandato, no se están oponiendo a una persona sino también a ese 54% que la votó. Lo grave no es que sean destituyentes, lo grave es que son antidemocráticos.
De nuevo, es seguro que no todos los que estaban ayer en la plaza piensan así. Que en la madeja de individuos que había ayer, algunos quieren respetar la constitución y a otros no les importa nada, sólo quieren que termine el calvario que les representa este gobierno. Algunos serán violentos y otros serán muy pacíficos y sólo reclaman porque se sienten vulnerados en algún derecho.
Pues bien, aplaudo que se manifiesten, que reclamen lo que les parezca. Que hayan salido a la calle. Aplaudo siempre la participación política de la gente común, pero aún más en este caso porque tengo la sensación de que representan a grupos de gente que tradicionalmente desprecian la política. Salir a la calle, ir a la plaza es dar un paso al frente, comprometerse, militar. Representa un cambio frente a la antipolítica de décadas pasadas, que me parece muy saludable, más allá de que uno esté de acuerdo o no con la visión que proponen. La antipolítica es una bandera de los que saben que sus objetivos sólo son posibles si el pueblo está adormecido.
Aplaudo el despertar político, pero si me permiten una opinión, creo que deberían tener cuidado. Cuidado con que la mezcolanza de visiones no termine en un vacío de propuestas, en una mera confluencia anti-K sin ningún futuro. Cuidado con que los violentos y los antidemocráticos no les ocupen ese espacio que se abre. Cuidado con que el "odio a la yegua" no le gane a la búsqueda de argumentos más concisos y propuestas alternativas. Y cuidado de no estar siendo usados para favorecer los intereses de otros que sólo miran su propio beneficio.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Objetividad Periodística
Hace unos minutos, haciendo zapping paso por América Noticias. No sé por qué me detuve, porque el zócalo no era muy llamativo: "Villa Lugano. Intentan robarle el handy a un policía".
El periodista en el lugar se acerca a un vecino, para consultarle sobre el hecho, la versión del vecino sí me llamó la atención: "Había dos muchachos pegando afiches para un encuentro de box, viene un policía y les patea el tacho de engrudo. Cuando le preguntaron por qué hacía eso, respondió con un tiro."
Luego de semejante declaración, el periodista nos traduce: "El vecino nos informa que el policía intentó detener la pegatina y se produjo un forcejeo". Igualito, ¿no?
Obviamente uno no puede saber si el vecino dice la verdad o no; pero es claro que la afirmación del periodista no se deducen de las declaraciones del entrevistado. Tampoco yo sé qué gana en tergiversar las declaraciones de esa manera, pero debe haber algo fuerte, porque hay que tener la cara dura para cambiar las cosas así: ¡si yo acabo de escuchar la entrevista!
Sospecho que están muy acostumbrados a dar vuelta las noticias, o bien creen que los televidentes somos muuuy boludos.
En fin, la cosa continuó de las formas habituales: más preguntas, más respuestas en el mismo sentido, más reinterpretaciones "libres" por parte del "periodista". El zócalo seguía hablando de handies robados....
En fin, pasaron varios minutos hasta que intervino otra periodista desde estudios para poner paños fríos; habló de diferentes relatos según a quién se pregunte, uno por parte de la policía y otro por parte de los vecinos, una interpretación más digna. O al menos consistente con lo que mostraba la cámara. Y finalmente cambiaron el zócalo.
El periodista en el lugar se acerca a un vecino, para consultarle sobre el hecho, la versión del vecino sí me llamó la atención: "Había dos muchachos pegando afiches para un encuentro de box, viene un policía y les patea el tacho de engrudo. Cuando le preguntaron por qué hacía eso, respondió con un tiro."
Luego de semejante declaración, el periodista nos traduce: "El vecino nos informa que el policía intentó detener la pegatina y se produjo un forcejeo". Igualito, ¿no?
Obviamente uno no puede saber si el vecino dice la verdad o no; pero es claro que la afirmación del periodista no se deducen de las declaraciones del entrevistado. Tampoco yo sé qué gana en tergiversar las declaraciones de esa manera, pero debe haber algo fuerte, porque hay que tener la cara dura para cambiar las cosas así: ¡si yo acabo de escuchar la entrevista!
Sospecho que están muy acostumbrados a dar vuelta las noticias, o bien creen que los televidentes somos muuuy boludos.
En fin, la cosa continuó de las formas habituales: más preguntas, más respuestas en el mismo sentido, más reinterpretaciones "libres" por parte del "periodista". El zócalo seguía hablando de handies robados....
En fin, pasaron varios minutos hasta que intervino otra periodista desde estudios para poner paños fríos; habló de diferentes relatos según a quién se pregunte, uno por parte de la policía y otro por parte de los vecinos, una interpretación más digna. O al menos consistente con lo que mostraba la cámara. Y finalmente cambiaron el zócalo.
martes, 31 de julio de 2012
Cada vez se produce menos carne
En su discurso en la Exposición Rural, Biolcatti afirmó que debido a las políticas del gobierno se destruyó la producción ganadera. No queda claro qué números son los que maneja Biolcatti, pero según los datos del ministerio de Agricultura, la disminución fue de 59 millones en 2007 a 49 en 2010. O sea, la disminución es real, pero ¿se debe a las políticas del gobierno?
Una de las críticas al gobierno es la política de restricción de precios. Sin embargo, el precio de la carne subió muchísimo en el mismo período. El propio Biolcatti pronosticaba en el 2008 el lomo a $80. También de eso se culpa al gobierno. ¿Puede ser que al mismo tiempo la política haga que la carne sea cara y el productor se funda?
Sin dudas, uno de los problemas de la Argentina son las cadenas de distribución, que se quedan con el porcentaje más grande del precio que paga el consumidor y en parte producen ese efecto. Sin duda esa es una deuda pendiente del gobierno.
Sin embargo, el kilo vivo del novillo para consumo pasó de $2,60 en 2006, $3.70 en 2008, más de $6 en 2010 y casi $9 hoy en día. O sea, el precio pagado al productor se triplicó. Aún en dólares es alrededor del doble. Pero aún así, para Biolcatti no es suficiente negocio, ¿cuánto más cara tendría que ser la carne para que a los amigos de Biolcatti les resulte tentador invertir?
La otra crítica son las restricciones a la exportación. La Rural nos pide que le dejemos importar toda la carne que quieran. Como vimos antes, vender al mercado interno no les resulta suficientemente rentable. Si sólo exportar es negocio, entonces sólo producirían para exportación: siempre va a ser más negocio exportar que vender en el mercado interno. Tal vez aumente un poco la cantidad de carne producida (no mucho, porque la cantidad de carne que podemos exportar a Europa está limitada por la "cuota Hilton"), pero nadie esperaría que eso haga que haya más carne en las carnicerías argentinas. Ni que fuera más barata. Al contrario, la posibilidad de exportar sin restricciones lo que produce es menos carne para nosotros, y más cara.
Entonces, ¿qué es lo que produce la caída de la producción de carne? ¿Qué hace con la tierra el productor que no tiene más vacas? Es una verdad de Perogrullo: el negocio más rentable de la Argentina es la soja. Quién va a pensar en usar su campo para cualquier otra cosa si la soja está por encima de los 600 dólares la tonelada. Cada año cosecha record, cada año precios record de los campos.
¿Se podría solucionar eso? Claramente, equiparando las rentabilidades. ¿Cómo se logra eso? ¡Retenciones móviles! La cuenta es fácil, tanto la caída en la producción como los aumentos de los precios en la carne coinciden con la derogación de la 125. Si vas a la carnicería y no hay vacío de ternera o sale $40, nos lo ganamos en esos 100 días de 2008.
Por supuesto Biolcati nos pide lo contrario: que el gobierno lo subsidie para equiparar las ganancias de la soja, o subir el precio de la carne lo suficiente. Sí, no es ningún tonto.
Entonces, que Biolcatti haga su negocio mientras pueda. Pero que no nos venga a contar que la carne falta o sube de precio por culpa de Moreno. Si falta la carne es porque los productores así lo deciden. En todo caso, la mayor culpa del gobierno es permitirlo.
Una de las críticas al gobierno es la política de restricción de precios. Sin embargo, el precio de la carne subió muchísimo en el mismo período. El propio Biolcatti pronosticaba en el 2008 el lomo a $80. También de eso se culpa al gobierno. ¿Puede ser que al mismo tiempo la política haga que la carne sea cara y el productor se funda?
Sin dudas, uno de los problemas de la Argentina son las cadenas de distribución, que se quedan con el porcentaje más grande del precio que paga el consumidor y en parte producen ese efecto. Sin duda esa es una deuda pendiente del gobierno.
Sin embargo, el kilo vivo del novillo para consumo pasó de $2,60 en 2006, $3.70 en 2008, más de $6 en 2010 y casi $9 hoy en día. O sea, el precio pagado al productor se triplicó. Aún en dólares es alrededor del doble. Pero aún así, para Biolcatti no es suficiente negocio, ¿cuánto más cara tendría que ser la carne para que a los amigos de Biolcatti les resulte tentador invertir?
La otra crítica son las restricciones a la exportación. La Rural nos pide que le dejemos importar toda la carne que quieran. Como vimos antes, vender al mercado interno no les resulta suficientemente rentable. Si sólo exportar es negocio, entonces sólo producirían para exportación: siempre va a ser más negocio exportar que vender en el mercado interno. Tal vez aumente un poco la cantidad de carne producida (no mucho, porque la cantidad de carne que podemos exportar a Europa está limitada por la "cuota Hilton"), pero nadie esperaría que eso haga que haya más carne en las carnicerías argentinas. Ni que fuera más barata. Al contrario, la posibilidad de exportar sin restricciones lo que produce es menos carne para nosotros, y más cara.
Entonces, ¿qué es lo que produce la caída de la producción de carne? ¿Qué hace con la tierra el productor que no tiene más vacas? Es una verdad de Perogrullo: el negocio más rentable de la Argentina es la soja. Quién va a pensar en usar su campo para cualquier otra cosa si la soja está por encima de los 600 dólares la tonelada. Cada año cosecha record, cada año precios record de los campos.
¿Se podría solucionar eso? Claramente, equiparando las rentabilidades. ¿Cómo se logra eso? ¡Retenciones móviles! La cuenta es fácil, tanto la caída en la producción como los aumentos de los precios en la carne coinciden con la derogación de la 125. Si vas a la carnicería y no hay vacío de ternera o sale $40, nos lo ganamos en esos 100 días de 2008.
Por supuesto Biolcati nos pide lo contrario: que el gobierno lo subsidie para equiparar las ganancias de la soja, o subir el precio de la carne lo suficiente. Sí, no es ningún tonto.
Entonces, que Biolcatti haga su negocio mientras pueda. Pero que no nos venga a contar que la carne falta o sube de precio por culpa de Moreno. Si falta la carne es porque los productores así lo deciden. En todo caso, la mayor culpa del gobierno es permitirlo.
martes, 24 de julio de 2012
Deuda externa
La deuda externa (junto con la inflación, o el dólar) es una de las cuestiones que siempre han preocupado a la economía Argentina. Creo que todos de chicos hemos escuchado hablar de eso, de cómo nunca se acaba, de cómo cada vez debemos más plata, mi primer recuerdo es ver el programa de Tato Bores, siempre fue un tema.
Más grande me llamó la atención cómo había crecido exponencialmente durante la dictadura y durante el menemismo. Esto último es además llamativo siendo que fue el período durante el que se vendieron todas las empresas públicas.
Llegando al 2000 la cosa se pone cada vez más áspera. La deuda supera holgadamente al PBI y comenzamos a buscar créditos cada vez más desesperadamente: Blindaje, Megacanje, etc. Y siempre la misma historia: pedir plata prestada para pagar la que nos prestaron antes. Nuestras preocupaciones diarias (deuda, inflación, dólar) fueron desplazadas por el Riesgo País, que no es otra cosa que una medida de cuánto nos van a sacudir cuando salgamos a pedir prestado. Se fue como a 7000 puntos, que es como decir que no te presto ni loco.
Hasta que Rodriguez Saa tomó la medida más drástica y más discutida: el default. La Argentina se declara en bancarrota, no podemos pagar, suspendemos los pagos de deuda hasta nuevo aviso.
Pasamos varios años en esa situación. Después vinieron las restructuraciones kirchneristas, algunos dicen que la deuda bajó otros no, seguro bajó (por mucho) la relación deuda/PBI.
Siempre yo creí que todos estábamos de acuerdo en que la deuda era algo malísimo, producto de la corrupción, de los negociados y que le convenía sólo a los que nos prestaban. Sin embargo ahora me doy cuenta que no.
Los economistas liberales circulan por los canales de televisión protestando porque la Argentina no pide plata prestada. Cito a Prat Gay: "Ningún proyecto progresista pagaría la deuda con recursos genuinos.". Ya en el 2010 el radical Sanz decía: "Las deudas no se pagan, las deudas se refinancian".
¿Entonces el mundo se dio vuelta? ¿O viví siempre equivocado? ¿Lo que más nos conviene es siempre estar endeudados y pagando intereses? ¡Entonces mi viejo era un grosso de la economía cuando en los 80 usaba una tarjeta para pagar la otra! Y pensar que mi vieja se preocupaba, se creía que estábamos al horno.
Yo entiendo que uno tome deuda ante una situación imprevista, para salir del paso. O entiendo que uno tome deuda para financiar una obra. Pero son situaciones temporales, uno toma una deuda, de forma controlada y luego la paga, se olvida. No se puede vivir pagando 10.000.000.000 de dólares de intereses cada año (no es un número en joda, hemos pagado más de eso). Nadie puede decirme que es una decisión económica razonable pedirle plata a un tipo para pagarle a otro y luego pedirle a un tercero para poder pagar a los anteriores. O pedir plata prestada para pagar los intereses de la plata que ya debo.
Y tampoco me creo que esa sea una discusión ideológica. Más bien creo que ese tipo defiende los intereses de alguno al que le conviene que la Argentina esté endeudada.
Más grande me llamó la atención cómo había crecido exponencialmente durante la dictadura y durante el menemismo. Esto último es además llamativo siendo que fue el período durante el que se vendieron todas las empresas públicas.
Llegando al 2000 la cosa se pone cada vez más áspera. La deuda supera holgadamente al PBI y comenzamos a buscar créditos cada vez más desesperadamente: Blindaje, Megacanje, etc. Y siempre la misma historia: pedir plata prestada para pagar la que nos prestaron antes. Nuestras preocupaciones diarias (deuda, inflación, dólar) fueron desplazadas por el Riesgo País, que no es otra cosa que una medida de cuánto nos van a sacudir cuando salgamos a pedir prestado. Se fue como a 7000 puntos, que es como decir que no te presto ni loco.
Hasta que Rodriguez Saa tomó la medida más drástica y más discutida: el default. La Argentina se declara en bancarrota, no podemos pagar, suspendemos los pagos de deuda hasta nuevo aviso.
Pasamos varios años en esa situación. Después vinieron las restructuraciones kirchneristas, algunos dicen que la deuda bajó otros no, seguro bajó (por mucho) la relación deuda/PBI.
Siempre yo creí que todos estábamos de acuerdo en que la deuda era algo malísimo, producto de la corrupción, de los negociados y que le convenía sólo a los que nos prestaban. Sin embargo ahora me doy cuenta que no.
Los economistas liberales circulan por los canales de televisión protestando porque la Argentina no pide plata prestada. Cito a Prat Gay: "Ningún proyecto progresista pagaría la deuda con recursos genuinos.". Ya en el 2010 el radical Sanz decía: "Las deudas no se pagan, las deudas se refinancian".
¿Entonces el mundo se dio vuelta? ¿O viví siempre equivocado? ¿Lo que más nos conviene es siempre estar endeudados y pagando intereses? ¡Entonces mi viejo era un grosso de la economía cuando en los 80 usaba una tarjeta para pagar la otra! Y pensar que mi vieja se preocupaba, se creía que estábamos al horno.
Yo entiendo que uno tome deuda ante una situación imprevista, para salir del paso. O entiendo que uno tome deuda para financiar una obra. Pero son situaciones temporales, uno toma una deuda, de forma controlada y luego la paga, se olvida. No se puede vivir pagando 10.000.000.000 de dólares de intereses cada año (no es un número en joda, hemos pagado más de eso). Nadie puede decirme que es una decisión económica razonable pedirle plata a un tipo para pagarle a otro y luego pedirle a un tercero para poder pagar a los anteriores. O pedir plata prestada para pagar los intereses de la plata que ya debo.
Y tampoco me creo que esa sea una discusión ideológica. Más bien creo que ese tipo defiende los intereses de alguno al que le conviene que la Argentina esté endeudada.
viernes, 20 de julio de 2012
Contra las cadenas
Hace ya varios días Martín Caparrós en su artículo "Contra las cadenas" nos invitó a los Argentinos a boicotear las cadenas nacionales.
En el artículo, el autor cita a la Ley de Medios, que indica que las cadenas nacionales se pueden usar en situación de "graves, excepcionales o de trascendencia institucional" y por lo tanto piensa que el uso que hace la presidenta de esas cadenas es ilegal. Para discutir eso, deberiámos ponernos de acuerdo sobre qué situaciones consideramos "graves". Obviamente, la presidenta interpreta la ley como le conviene (igual que todo el mundo, comenzando por el horrorizado Caparrós), pero tal vez convenga entender un poco los detalles de la situación y entonces pregunto: ¿por qué se usa ahora tanto la cadena nacional?
Me gustaría escuchar otras teorías, pero para mí la respuesta es bastante obvia: es una forma directa de comunicación, de llegar a todos lados. Lo que se dice por cadena nacional no puede ser editado, distorsionado ni ninguneado por los medios. Y justamente, es necesaria porque los demás caminos de comunicación están cortados.
Veamos algunos detalles:
Uno podría preguntarse si la concentración de medios y el "cerco mediático" no son situaciones graves que justifican el uso de la cadena nacional. También podría pensar que es "grave" que esa concentración persiste a pesar de ser ilegal por efecto la misma ley de medios que cita Caparrós. También es ilegal que los cables no tengan todos los canales de noticias. ¿No es grave que incumplan todas las leyes que quieran, que siempre consigan postergar la justicia, que después de 3 años de la promulgación de la ley de medios sigan haciendo lo que quieren?
Pero no sé si vale la pena discutirlo desde ese ángulo. Me parece más interesante hacer notar cuánta bronca les produce a gente como Caparrós el hecho de que el kirchnerismo logre saltar el cerco mediático. No le preocupa que todos los canales de noticias tengan la misma orientación. No le preocupan los miles de ideas distintas que no tienen lugar en los medios. Lo que más le preocupa es que la presidenta cuente historias banales por cadena nacional.
Por eso llama al boicot, para que no haya ni una voz distinta. En cada caso, las excusas son distintas. El fútbol es un desperdicio de guita, es "pan y circo". 678 es una visión muy parcial (no como la de Caparrós o Lanata, que son objetivos) y también es un desperdicio de guita. CN23 no puede estar en Cablevisión porque no es "suficientemente profesional". Tampoco se puede poner Telesur en el cable, vaya uno a saber por qué. Incluso si tenés cablevision no tenés ni siquera PakaPaka o Incaa TV. También les indignan Tiempo Argentino, Miradas al Sur... todo lo que sea distinto hay que prohibirlo.
Por eso es importante boicotear la cadena nacional, para evitar que nadie escuche lo que la presidenta tenga para decir, escuchar otra visión puede contaminar nuestras mentes con parcialidades y mentiras.
El kirchnerismo tiene su forma de comunicarse. Los medios "independientes" también. Yo creo que sería bueno que nos ocupemos de los que no tienen esa posibilidad, tratemos de que haya más voces y no menos. Esas son las cadenas que nos joden, las otras... qué se yo, si no querés mirar no mires.
En el artículo, el autor cita a la Ley de Medios, que indica que las cadenas nacionales se pueden usar en situación de "graves, excepcionales o de trascendencia institucional" y por lo tanto piensa que el uso que hace la presidenta de esas cadenas es ilegal. Para discutir eso, deberiámos ponernos de acuerdo sobre qué situaciones consideramos "graves". Obviamente, la presidenta interpreta la ley como le conviene (igual que todo el mundo, comenzando por el horrorizado Caparrós), pero tal vez convenga entender un poco los detalles de la situación y entonces pregunto: ¿por qué se usa ahora tanto la cadena nacional?
Me gustaría escuchar otras teorías, pero para mí la respuesta es bastante obvia: es una forma directa de comunicación, de llegar a todos lados. Lo que se dice por cadena nacional no puede ser editado, distorsionado ni ninguneado por los medios. Y justamente, es necesaria porque los demás caminos de comunicación están cortados.
Veamos algunos detalles:
- En la Argentina hay 459 medios audiovisuales de comunicación, de los cuales 302 están en manos de la misma empresa.
- Del resto, una gran mayoría son de una u otra forma aliados: los grupos La Nación, Vila-Manzano, Perfil o Prisa (desde donde escribe Caparrós).
- De los 6 canales de noticias que vemos en Buenos Aires, sólo 1 (o tal vez 2) presenta una voz disidente con la mayoría.
- El 80% de los clientes de cable del país no puede ver ese único canal de noticias, porque el dueño de los cables (el mismo que los 302 medios) se niega a transmitirlo.
- Con los diarios la situación es similar, y además esa única empresa es dueña de todo el papel de diarios.
Todas estas condiciones, hacen que las posibilidades de comunicación sean muy bajas, no sólo para el Kirchnerismo sino para cualquier idea que sea distinta a las que defienden esos medios de comunicación. El kirchnerismo saltea la barrera que le ponen los medios básicamente con dos herramientas: el fútbol y las cadenas nacionales. Otros no tienen tanta suerte.
Uno podría preguntarse si la concentración de medios y el "cerco mediático" no son situaciones graves que justifican el uso de la cadena nacional. También podría pensar que es "grave" que esa concentración persiste a pesar de ser ilegal por efecto la misma ley de medios que cita Caparrós. También es ilegal que los cables no tengan todos los canales de noticias. ¿No es grave que incumplan todas las leyes que quieran, que siempre consigan postergar la justicia, que después de 3 años de la promulgación de la ley de medios sigan haciendo lo que quieren?
Pero no sé si vale la pena discutirlo desde ese ángulo. Me parece más interesante hacer notar cuánta bronca les produce a gente como Caparrós el hecho de que el kirchnerismo logre saltar el cerco mediático. No le preocupa que todos los canales de noticias tengan la misma orientación. No le preocupan los miles de ideas distintas que no tienen lugar en los medios. Lo que más le preocupa es que la presidenta cuente historias banales por cadena nacional.
Por eso llama al boicot, para que no haya ni una voz distinta. En cada caso, las excusas son distintas. El fútbol es un desperdicio de guita, es "pan y circo". 678 es una visión muy parcial (no como la de Caparrós o Lanata, que son objetivos) y también es un desperdicio de guita. CN23 no puede estar en Cablevisión porque no es "suficientemente profesional". Tampoco se puede poner Telesur en el cable, vaya uno a saber por qué. Incluso si tenés cablevision no tenés ni siquera PakaPaka o Incaa TV. También les indignan Tiempo Argentino, Miradas al Sur... todo lo que sea distinto hay que prohibirlo.
Por eso es importante boicotear la cadena nacional, para evitar que nadie escuche lo que la presidenta tenga para decir, escuchar otra visión puede contaminar nuestras mentes con parcialidades y mentiras.
El kirchnerismo tiene su forma de comunicarse. Los medios "independientes" también. Yo creo que sería bueno que nos ocupemos de los que no tienen esa posibilidad, tratemos de que haya más voces y no menos. Esas son las cadenas que nos joden, las otras... qué se yo, si no querés mirar no mires.
martes, 17 de julio de 2012
Hipotecando el futuro
En el año 2000, el gobierno de De La Rúa vendió las acciones de YPF que le quedaban al Estado. ¿Por qué hizo eso? Para poder mantener el déficit dentro de los porcentajes acordados con el FMI.
No hace falta analizar esta medida desde un punto de vista "progresista": se vendió un activo importante para cerrar las cuentas de un trimestre. Una empresa centenaria. Un trimestre en el que cierran las cuentas. ¿Y el trimestre que viene? ¿Vendemos el Aconcagua? ¿El glaciar Perito Moreno? ¿Mar del Plata? No sé, ya veremos, faltan como tres meses para eso.
Hoy el gobierno de Scioli no puede pagar los aguinaldos. Para solucionar el problema extiende concesiones económicas a los bingos, ¡por 15 años!
La misma historia. La provincia asume un compromiso de 15 años para salir de la situación, el futuro hipotecado, para pagar una cuenta de corto plazo. En diciembre hay que pagar otro medio aguinaldo, ¿qué vamos a hipotecar?
Francamente no me queda claro de quién es la culpa, si Scioli es un incompetente, si el Gobierno Nacional debió haberlo rescatado, si el acuerdo de coparticipación le deja muy poca plata a Buenos Aires. Bah, tengo mis sospechas, pero no es lo que me interesa en este momento. Lo que sí es claro es que no nos podemos permitir seguir hipotecando el futuro de esta manera.
Es curioso, algunos afirman que cuando salió la Ley de Coparticipación (año 1987), el entonces presidente Alfonsín hizo ese acuerdo con las demás provincias para no terminar de perder la gobernabilidad; en el camino sacrificó al gobernador de Buenos Aires (Armendáriz, también radical).
La misma visión de futuro: Alfonsín igual no pudo terminar su mandato, los radicales nunca volvieron a ganar una elección en la provincia de Buenos Aires y 25 años después todavía la provincia paga las consecuencias de ese acuerdo.
No hace falta analizar esta medida desde un punto de vista "progresista": se vendió un activo importante para cerrar las cuentas de un trimestre. Una empresa centenaria. Un trimestre en el que cierran las cuentas. ¿Y el trimestre que viene? ¿Vendemos el Aconcagua? ¿El glaciar Perito Moreno? ¿Mar del Plata? No sé, ya veremos, faltan como tres meses para eso.
Hoy el gobierno de Scioli no puede pagar los aguinaldos. Para solucionar el problema extiende concesiones económicas a los bingos, ¡por 15 años!
La misma historia. La provincia asume un compromiso de 15 años para salir de la situación, el futuro hipotecado, para pagar una cuenta de corto plazo. En diciembre hay que pagar otro medio aguinaldo, ¿qué vamos a hipotecar?
Francamente no me queda claro de quién es la culpa, si Scioli es un incompetente, si el Gobierno Nacional debió haberlo rescatado, si el acuerdo de coparticipación le deja muy poca plata a Buenos Aires. Bah, tengo mis sospechas, pero no es lo que me interesa en este momento. Lo que sí es claro es que no nos podemos permitir seguir hipotecando el futuro de esta manera.
Es curioso, algunos afirman que cuando salió la Ley de Coparticipación (año 1987), el entonces presidente Alfonsín hizo ese acuerdo con las demás provincias para no terminar de perder la gobernabilidad; en el camino sacrificó al gobernador de Buenos Aires (Armendáriz, también radical).
La misma visión de futuro: Alfonsín igual no pudo terminar su mandato, los radicales nunca volvieron a ganar una elección en la provincia de Buenos Aires y 25 años después todavía la provincia paga las consecuencias de ese acuerdo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)